No hace falta que lo diga una gitana, como reza la canción. San Lorenzo tiene que creer. Por fin, después de tantas penurias, el Nuevo Gasómetro es un festival. Es cierto que la diferencia es mínima, que podría haber sido más holgada si lo hubiera rematado en el final con los pibes Ladstatter y Salas. Pero era tan necesario el triunfo después del despido de Néstor Gorosito, que se celebró como una goleada. Y en la transición que está llevando a cabo Walter Perazzo a la espera de Rubén Darío Insua -casi como cuando jugaban juntos con la camiseta azulgrana en la década del ochenta- sopla un viento de esperanza. A fin de cuentas, los hinchas se van felices, cantando contra Boca, el próximo visitante en el Bajo Flores, recién dentro de dos fechas.Talleres sigue en caída libre. Aunque cambió de técnico, volvió a sufrir su falta de contundencia. Fue más equilibrado con Omar De Felippe, reemplazante de Jorge Sampaoli, pero no tuvo peso en los metros finales y la expulsión de Matías Galarza fue decisiva. Está último en la Zona A y lejos de la clasificación a las copas internacionales.Fue tan descolorida la primera etapa que los hinchas vivieron mayores emociones en el entretiempo, cuando los clientes de una tarjeta participaron de un concurso de penales. No era para menos. San Lorenzo y Talleres armaron cuarenta y cinco minutos difíciles de digerir. Con muy bajo vuelo y pocas situaciones frente a los arcos.Perazzo hizo algunos retoques, consciente de que es un cuervo de paso. Armó un 4-2-3-1 en el que Ignacio Perruzzi fue el volante más posicional y Manuel Insaurralde, que volvía de una lesión, se movió algo más adelantado en la búsqueda de la conexión con Facundo Farías, que fue un enlace, detrás de Rodrigo Auzmendi.Otra variante tuvo que ver con la presencia de Nicolás Tripichio a la derecha, en la posición de “8”. Alexis Cuello se volcó por la izquierda, liberando el área para el otro “9”. Y el equipo mostró una mayor energía, algo de dinámica, pero las deficiencias ofensivas que se habían expuesto en el breve y negativo ciclo de Gorosito.Sin ir más lejos, lo más cerca que estuvo San Lorenzo de inquietar a Talleres fue a partir de algún contraataque que terminó mal o algún centro. Hubo actitud para disputar cada pelota, se ganaron las divididas en varios pasajes del partido, los remates se perdieron lejos de los tres palos de Ezequiel Unsain.También a bordo de un 4-2-3-1, Talleres tuvo sus mejores momentos en el inicio y en el final del primer tiempo. Aunque tuvo poco la pelota, cuando se desplegó y atacaron los extremos, Valentín Depietri por la derecha y Rick por la izquierda, lastimaron. Gabriel Báez también incursionó en ofensiva. Agustín Alvarez Martínez no pesó en el área.Sin embargo, las más claras estuvieron en los pies de Franco Cristaldo, el organizador. Hubo un tiro libre notablemente ejecutado que tapó José Devecchi con dificultad y una jugada que le quedó de frente al arco desde la medialuna pero resolvió mal, con un tirito que el arquero correntino detuvo sin problemas.En el segundo tiempo, Talleres salió con mayor agresividad y lo encerró a su rival azulgrana en el arranque. Sin embargo, San Lorenzo casi se pone en ventaja con un tiro libre que Auzmendi bajó en el área, que Ezequiel Herrera sacudió con una tijera, pero se encontró con un rechazo salvador de Báez en la línea de sentencia.Farías marcaba el camino. Cada vez que encaraba, generaba preocupaciones en la última línea cordobesa. Y tenían que frenarlo con faltas. Matías Galarza le pegó un manotazo y como ya estaba amonestado, Fernando Echenique le mostró la tarjeta roja. Todo decantó en el gol que tanto esperaba, otra vez con la Joya como protagonista.Llegó el tiro de esquina desde la derecha, un remate defectuoso de Perruzzi pero con tanta suerte que la pelota picó en el césped y se elevó para la ganancia de Danilo Arboleda, Unsain tapó a medias y Cuello cabeceó abajo del arco para cortar una racha de cuatro meses sin gritos. El último había sido el 28 de abril ante Santos por la Sudamericana.San Lorenzo tomó el control total del partido. Le hizo sentir a Talleres esa superioridad numérica que logró a partir de la expulsión de Galarza. Y Farías lo tuvo mano a mano con Unsain, tras un rebote pero no pudo con el arquero. Se reclamó un penal de Valentín Fascendini a Insaurralde, pero Echenique no lo cobró y el VAR no llamó.De Felippe movió el banco con los ingresos de dos pibes Giovani Baroni (17 años) y Valentín Avila (19) por Depietri y Alvarez Martínez. Adelantó las líneas y se expuso, muy a pesar de jugar con un hombre menos. Rick remató de media distancia, con violencia, pero el disparo del brasileño se encontró otra vez con las manos firmes de Devecchi.Estaba cansado Farías y por eso Perazzo lo sacó entre aplausos. Entró el chico Gulli. También, Juan Cruz Rattalino para reforzar el medio.Talleres empujó y dejó espacios para la contra de San Lorenzo, que lo tuvo en los pies de Ladstatter y Salas. Hubo algo de temor en el final por los antecedentes recientes. Algún murmullo hasta el éxtasis del final. Y la celebración de tres puntos que lo arriman a los playoffs, aun en el medio de la crisis.
San Lorenzo vs Talleres: a la espera de Ruben Insua, el Ciclón le dio una alegría a su gente y le ganó a la T con gol de Alexis Cuello
El partido se disputó en el Nuevo Gasómetro, por la octava fecha del certamen.Con Insua confirmado como nuevo DT, el equipo fue dirigido por Walter Perazzo.Omar De Felippe debutó en el banco del conjunto cordobés.











