Los bajos índices de aprobación del presidente Donald Trump, sumados a la amplia ventaja demócrata en las encuestas generales para el Congreso, hacen que la mayoría de los analistas prevean que la Cámara de Representantes pasará a manos demócratas en noviembre.

Si bien este sigue siendo el resultado más probable, un análisis escaño por escaño revela un desafío mayor para los demócratas de lo que sugiere el panorama general.

Históricamente, los partidos cuyos presidentes tienen índices de aprobación preelectorales tan bajos como el 40% de Trump sufren una derrota aplastante en las elecciones de mitad de mandato. La aprobación de Trump en el 2018 fue del 45%, según las encuestas a pie de urna, y el Partido Republicano perdió 40 escaños en la Cámara de Representantes.

La aprobación del presidente Barack Obama también fue del 45% el día de las elecciones del 2010, y los demócratas perdieron la friolera de 63 escaños en la Cámara. Así pues, un índice del 40% presagia pérdidas al menos de esa magnitud, ¿no?

En el 2026, esto no sucederá. Las grandes ganancias en las elecciones de mitad de mandato suelen ocurrir cuando el partido en el poder pierde escaños que normalmente se inclinan hacia el bando contrario. En el 2018, los republicanos conservaron 25 escaños en la Cámara de Representantes que Hillary Clinton había ganado dos años antes; perdieron 22 de ellos.