Hay plantas que pasan el verano sobreviviendo más que viviendo. Semanas de sol intenso, temperaturas elevadas y un sustrato que se seca casi antes de terminar de regar no son precisamente las condiciones favoritas de todas las especies que tenemos en casa, en el balcón o en el jardín. Algunas especies recuperan ahora el vigor perdido durante los meses más calurosos; otras comienzan a florecer precisamente cuando los días se acortan y unas cuantas encuentran en otoño uno de los mejores momentos para incorporarlas a casa.
Porque septiembre y octubre no son meses para limitarse a recoger hojas y esperar a la primavera. También pueden ser un magnífico momento para plantar. Estas siete especies son una buena demostración de ello.
Philodendron
Los filodendros llevan años conquistando interiores y no es difícil entender por qué. Hay especies de hojas enormes, pequeñas, profundamente divididas o trepadoras, pero muchas comparten algo: su origen tropical y su preferencia por temperaturas relativamente estables, buena luminosidad y ausencia de extremos.
El final del verano puede suponer un alivio, especialmente para los ejemplares situados en estancias muy calurosas o cerca de ventanas donde durante julio y agosto han recibido demasiada radiación. El otoño ofrece todavía buenas horas de luz pero unas temperaturas generalmente más moderadas.







