Explicativo Exclusivo suscriptores Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto: Archivo particular, redes sociales04.09.2026 07:26 Actualizado: 04.09.2026 07:26
Si no son los incendios forestales, son los fuertes vientos los que tienen al municipio de Ancuya, en Nariño, en medio de una grave emergencia la que deja hasta el momento alrededor de 3.500 personas damnificadas y muchos sueños e ilusiones truncados. LEA TAMBIÉN Con cerca de 10.000 habitantes y localizada a 70 kilómetros al occidente de la ciudad de Pasto, en pleno cañón del río Guáitara, Ancuya está viviendo una de sus peores épocas, en la que la inclemencia de la naturaleza parece haber provocado la peor emergencia en las últimas décadas entre sus pobladores.Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes socialesFue tal la furia de las llamas y los vientos que las pérdidas económicas ascienden a los 6.600 millones de pesos, casi el presupuesto anual de la Alcaldía municipal. LEA TAMBIÉN Su alcaldesa, Dolores Elizabeth Portilla, entre el asombro y la angustia, confiesa que el municipio de Ancuya está viviendo una de sus peores épocas, de la que asegura muy difícilmente podrá salir, a no ser que los gobiernos departamental y nacional, dirijan su mirada a un pueblo otrora rico en caña de azúcar, maíz, café y frutales. Muchos de sus habitantes comparan a Ancuya con un Macondo de García Márquez que fue próspero y que ahora enfrenta una decadencia, uno de sus peores momentos. Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes socialesLa funcionaria revela un panorama muy desolador y preocupante que no lo puede ocultar ante la comunidad y lo presenta sin vacilaciones.“En esta ocasión me dirijo como alcaldesa municipal con todos los rezagos que quedan después de una situación tan difícil, tan compleja que estamos atravesando en el municipio de Ancuya”, explica con tono de tristeza. LEA TAMBIÉN Un angustioso llamadoEn un angustioso llamado que hace por la unidad a todas las autoridades locales y a sus pobladores, también los invita a procurar la solidaridad y la esperanza a pesar de los actuales tiempos de incertidumbre.Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes socialesHace referencia a la dura ola de calor que azota al municipio y que deja al menos un centenar de incendios forestales, los cuales han causado afectaciones a más de 230 familias, equivalente a cerca de 3.500 personas damnificadas. LEA TAMBIÉN Sobre el impacto causado por las llamas, dice que ya devoraron más de 350 hectáreas de cultivos de caña de azúcar, que es considerada como el motor principal de la economía del municipio.Como si lo anterior fuera poco, los incendios en capa vegetal han estado acompañados de los fuertes vientos que causaron enormes destrozos en varios trapiches, el centro de bienestar del adulto mayor, la casa de la mujer y varias viviendas de la cabecera municipal.Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes sociales“Dejan a todo el municipio en una situación muy compleja y grave, tanto desde el punto de vista social como económico, por lo que muy difícilmente se podrá recuperar”, expresa la alcaldesa. LEA TAMBIÉN “Estamos haciendo este llamado a la solidaridad; hemos habilitado un punto de acopio para las ayudas humanitarias que estará ubicado en la Personería Municipal. De la misma manera, hemos habilitado una cuenta institucional en donde se podrán hacer donaciones”, subraya luego.Ruegos a la VirgenHace referencia además a que las ayudas que se reciben, deberán llegar directamente a las familias damnificadas por los incendios forestales registrados desde el pasado 10 de julio y hasta la fecha.El cura párroco Edwin Hormaza recuerda que los habitantes de Ancuya, a través de la historia, han experimentado muchas dificultades y tropiezos, pero también han sido capaces de vencer los obstáculos y las tragedias por difíciles que sean.“Vamos a superar esta difícil situación que estamos viviendo y por eso desde las instituciones estamos llamando a tener esperanza y fe y a confiar en nuestra patrona, la Virgen de la Visitación”, agrega luego.Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes socialesTestimonios de los damnificadosSon varios los testimonios que entregan los damnificados por la emergencia, entre ellos Dílmer Ronaldo, un campesino de una de las veredas que, por salvar a un vecino del fuego, sufrió graves quemaduras en su rostro. LEA TAMBIÉN “Al principio, al mirar la quema yo salí de mi trabajo, entonces fui ayudarle a la gente. La verdad, por ir a favorecer a un adulto mayor resulté quemado en la cara. Cuando se pasó el incendio de un lado al otro miré al señor que estaba solo en una casa; yo corrí a favorecerlo”, cuenta el agricultor.Devastadores incendios en Ancuya, Nariño. Las llamas han devorado viviendas y cultivos de caña. Foto:Archivo particular, redes socialesPor su parte, la líder campesina Claudia Yela también se afianza en su fe cuando dice: “Yo digo que Dios es muy grande y que mientras haya vida hay esperanza, y a esa esperanza siempre nos vamos a aferrar los agricultores para no caernos, levantarnos y seguir adelante”.Enseguida narra el momento que vivió en su vereda cuando las llamas se acercaban a su pequeña parcela: “No tengo palabras para describirlo, fue terrible, a mí me fallan las rodillas, pero queriendo correr y hacer algo, pero la impotencia que sentí; uno trata de hacer lo que más puede, pero sinceramente la fuerza no me acompañó”.Luego indica: “Detrás de cada cultivo hay una deuda por pagar. Por lo menos, el sueño detrás del cultivo de dos hectáreas que perdimos nosotros era el de darle una especialización a nuestro hijo, esos son los sueños que se llevaron las llamas”. Un incendio devoró el trapicheEl testimonio del campesino Carlos Paredes es aún más desgarrador cuando cuenta que, el pasado 26 de agosto, un voraz incendio destruyó completamente su trapiche en la vereda La Loma, tras 30 años de sostenimiento tanto para él como para otras 35 familias.“Lo único que pude rescatar fueron las llaves del trapiche; ahora le ruego a Dios y a las autoridades que me ayuden a recuperar mi único sustento. Da mucho dolor tener que ver en cenizas lo que durante tantos años levanté con un gran sacrificio”, señala el labriego, quien dice que con su esposa y sus tres hijos ahora recibe el apoyo de la Alcaldía Municipal en un albergue que se puso a disposición de los damnificados en el pasado mes de agosto. “Es que el pueblo ahora se parece mucho al Macondo del escritor García Márquez; nos llegaron todas las desgracias juntas y todos estamos esperando el apoyo del gobierno”, recalca el pequeño agricultor. MAURICIO DE LA ROSAEspecial para EL TIEMPOPastoConsulte más noticiasEl mortífero deslave en la región montañosa de Nepal. Foto: Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






