Actualizado a las 08:40h.
Existe una edad, bendita sea, en la que todavía no distinguimos entre actor y personaje. Dumas escribe 'Richelieu' y nuestra imaginación coloca un rostro. El mío desde 1993 era el de Tim Curry. Vaya por delante que el Richelieu real era muchísimo más interesante y ... complejo que aquel malvado que terminó construyendo la cultura popular. Armand Jean du Plessis fue un político feroz, capaz de anteponer la 'raison d'État' a la púrpura. Dumas necesitó simplificarlo y el cine, más aún. Curry recibió ya un cardenal plano, de capa, crucifijo e intriga, pero lo personalizó con una cualidad que ya no se permite: representar el placer de la maldad. El actor no necesitó nunca hacer del malo un psicópata ni justificarlo mediante una infancia desgraciada. Su villano ejerce de villano con alegría profesional.
Infancia








