NoticiaLa intérprete habla del camino que ha construido con años de preparación, que hoy la convierten en uno de los talentos emergentes de Colombia.Juanita Molina Foto: CortesíaPERIODISTA03.09.2026 17:07 Actualizado: 04.09.2026 06:14
Juanita Molina no tiene apartamento. Llevaba diez años en Bogotá, hasta que decidió darse un ‘break’ de la ciudad, en la que se ha posicionado como una de las actrices emergentes que vale la pena tener en la mira. Ella misma piensa que apenas está empezando, aunque en un par de años cumple una década de estar frente a las cámaras. Aun así, es injusto etiquetarla así, luego de actuar en Cien años de soledad, como Renata Remedios Buendía; Betty la fea, como Mila (la hija de Betty); Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, en donde interpreta a Angélica “Angie” Restrepo junto a John Leguizamo; Romina la poderosa, en donde debutó como protagonista; y muchas más. Esta actriz, ad portas de sus 30 años, escogió Nueva York como el lugar ideal para aprender más de su profesión, tal como escogió España en una etapa anterior, y Bogotá, cuando recién se graduó del colegio y entendió que Medellín, en donde nació, ya no tenía nada que ofrecerle a nivel profesional. Por unos meses regresó a Colombia para hacer las promociones de la obra de Gabriel García Márquez que fue llevada a la pantalla por Netflix y para hablar sobre la tercera temporada de “la fea” más famosa del mundo. Pero, sobre todo, porque le apareció una oportunidad que para ella es irrechazable: pararse en las tablas por primera vez, en la obra del Teatro Nacional, Burundanga.Esto es lo que cuenta Juanita Molina sobre cómo ha sido este arranque tan movido:¿Cómo empezó todo?Yo me vine para Bogotá apenas terminé el colegio y llegué con la idea de hacer doble programa, de estudiar Comunicación y Artes en paralelo. Porque en mi casa me decían: “Haz esas cosas, pero ten un plan seguro”. Arranqué estudiando Comunicación en la Javeriana pensando en salir primero de la carrera maluca y después, adentrarme en lo que quiero. Cuando me voy a presentar a Artes Escénicas, me niegan la entrada en la Javeriana en Artes dos veces. Y entro a Casa Ensamble. En ese momento hacía media matrícula de Comunicación, que veía por la noche, y en la mañana estudiaba en Casa Ensamble.Mila (izquierda, interpretada por Juanita Molina). FOTO: PRIME VIDEO Foto:Prime Video¿Noobees fue la puerta de entrada a la televisión?Venía de presentar un programa en Telemedellín, que era para un público muy juvenil. Había empezado a hacer cosas chiquitas para Canal Capital, Señal Colombia. Luego, cuando estoy estudiando, cierran Casa Ensamble. Me quedo en el limbo. No quería volver a estudiar solo Comunicación. Entonces empecé a hacer talleres con un montón de amigos y con profesores, y ahí me sale Noobees. Fue un gran aprendizaje, como un colegio, para entender cómo se produce en masa: aprenderse 20 escenas al día, grabar a tres cámaras. Y, claro, era un proyecto en donde había algunos que ya habían tenido experiencia, pero muchos estábamos arrancando ahí.Dice mucho que los sueños no se viven como se sueñan, ¿cómo es eso?Eso no se va ni para el lado de lo bueno ni para lo malo. Yo siempre he dicho que las mejores oportunidades que me han llegado nunca me las hubiera podido imaginar. Esa niña que empezó jamás se imaginó que iba a ser Meme (personaje de Cien años de soledad) o que iba a ser la hija de Betty (en Betty la fea). Y también cuando uno sueña, uno idealiza demasiado y no se percata de que, cuando uno ya los está viviendo, muchas de esas cosas se van a sentir completamente distintas.En mi primer protagónico, que fue Romina (de la serie de televisión Romina la poderosa), me estrellé con el cansancio que implica protagonizar algo, despertarse a hacer 20 escenas a pesar de ese cansancio. O lo que me ha pasado recientemente con el teatro: la sensación de actuar en una función de 700 personas y luego llegar a mi casa completamente sola. Hay otra cosa que pocos ven y son todas las cosas a las que hay que decir que no para cumplir ese gran objetivo. Son muchas renuncias, y yo creo que lo que lo define a uno, al final, son los “no” que uno da. Luego de Noobees llegó la pandemia...Después de esa producción mis papás me preguntaron que por qué no hacía la vuelta para retomar la universidad, porque la había parado para grabar un semestre Noobees. Yo no quería volver. Buscaba una excusa, hasta que un día mis papás me dijeron: “¿Cuándo nos vas a decir que tú no quieres graduarte de comunicadora?”. Ahí les expliqué que la actuación iba a ser mi plan A, B, C y hasta la Z. Me lanzo a vivir cien por ciento de esto, sin enfocarme en nada más. Claro, con la pandemia me devuelvo para Medellín, viví ocho meses allá y me dediqué a estudiar hasta lo que no tiene nombre. Me metí a cuanto curso, taller, existiera.Juanita Molina Foto:CortesíaY después de eso llega La reina del flow, ¿ya tiene descifrado el éxito de los castings?Los resultados que mejor me han salido siempre suceden cuando estoy más desprendida del resultado. Me sirve no ir con ideas tan preconcebidas. Llego y me conecto mucho con lo que me están diciendo. Escucho lo que el director de casting quiere. Para Cien años de soledad yo audicioné para Amaranta Úrsula y preparé el casting así. Lo estudié un montón. Cuando llego, las directoras me ven entrar, yo las saludo y de una me dicen: “Tú eres Meme. Apréndete esto”. Me dan el guion, lo leo y medio entiendo que era una escena con un man. Nada más. Había coqueteo, porque era la escena con Mauricio Babilonia. Reimportante. La directora de casting hacía la réplica de los personajes. Estuve casi 200.000 por ciento presente con ella y quedé. Bueno, también es válido decir que también ha habido ocasiones en que salgo diciendo: “Qué mierda, no quedé”.¿Recuerda una de esas ocasiones?Hace poco hice un casting y me hicieron esperar un montón de tiempo para entrar. Yo me quedé dormida en la sala de espera y, cuando me despertaron, estaba malgeniada. Porque soy una básica que, si se despierta de una medio siesta, se enoja. Entonces entré diciéndome: “Bonita, ya, dale, tú puedes”. Aunque intenté estar ahí, no pude entrar en modo receptivo. También es que un casting es como un tiro al aire, porque ellos no saben qué quieren, tú no sabes qué es del personaje. Ha actuado para dos producciones que han estado en polémicas. Betty la fea, porque las hijas de Fernando Gaitán han hablado de los derechos de la obra de su papá y Cien años de soledad, porque en un inicio Gabo no quería que se llevara su historia a las pantallas, ¿eso afecta en algo las grabaciones?Al final, todos estamos haciendo lo mejor que podemos hacer. Llegar al set de Cien años de soledad era toparse con gente que estaba trabajando a la mayor de sus capacidades. Al final creo que todos éramos conscientes de la responsabilidad y el peso de la historia que estábamos contando, y me atrevo a decir que no hay ni una persona en ese proyecto que no le estuviera metiendo el alma y el corazón. Y creo que el resultado lo demuestra. Cien años de soledad es un hito en la historia de las producciones en Latinoamérica. Creo que Netflix nunca se había atrevido a tanto como con Cien años en la región. Hicieron un pueblo, crearon cuatro Macondos, construyeron una estación de tren… Es un nivel de producción de Hollywood y eso que hoy en día muchos sets son diagramados.Juanita Molina Foto:CortesíaAhora, usted es paisa y en Medellín se vivió de primera mano lo que fue el efecto de Pablo Escobar, ¿cómo fue hablar con el hijo de Escobar y actuar en Dear Killer Nannies: Criado por sicarios?Fue una gran lección frente a los prejuicios. Entiendo el dolor que suscita y que despierta en todos los que vivieron de primera mano esa época tan oscura del país. La serie como tal no buscaba glorificar el sicariato ni dejar superbién parados a los sicarios, ni vender esta idea ilusoria de que eso es una chimba. Creo que la historia, al mostrar una perspectiva tan íntima, tan distinta, mostraba lo difícil y lo horrible que fue para un niño crecer dentro de este mundo tan complejo. Porque creo que la serie también es muy interesante en el sentido de que dibuja mucho los puntos grises. Son personajes que son súper amorosos con Pablo, pero que lo animan a hacer cosas terribles. Para mí, siempre ha sido una delicia retratar personajes que sean una combinación de varias capas, como somos en la vida. Juanita Molina Foto:CortesíaEn medio de tanto trabajo, ¿tiene tiempo para ser solo Juanita?Todo este 2026 ha sido sabático. He estudiado. Estuve tres meses por fuera del país estudiando, porque el año pasado trabajé todo el año. Hice cuatro proyectos. La creatividad necesita mucho de la dispersión, de no hacer nada, del descanso. Estoy entrando a mis 30, estoy empezando a priorizar la calidad versus la cantidad. Aprendí a hacer café en V60 y todas las mañanas me encanta el ritual de hacer café; ir a hacer ejercicio; ir a mi clase de inglés; a mi clase de escritura; a mi club de lectura. En medio de toda la exposición, en medio de todo el ruido, en medio de todo el movimiento que ha pasado estas últimas semanas, he estado haciendo mucho trabajo para mí internamente, como expandir mi capacidad de ser capaz de sostener cada vez más, expandir esa vaciedad que sostiene la vida de todo. Por ejemplo, para Cien años de soledad, antes de hacer el casting de Cien años, me fui para España. Estuve dos meses allá estudiando y llegué. Estaba recaliente y de una llegó ese casting. En este momento está en una temporada del Teatro Nacional con Burundanga, ¿qué tal el arte en vivo?Ay, ha sido delicioso. Un bálsamo para mi alma. Me llaman para reemplazar a Lau en esta temporada de Burundanga durante dos meses. Yo no había vuelto a Bogotá este año. Estaba esperando que un proyecto me volviera a traer y, pues, salió este proyecto imposible de rechazar. En ella actúo con Fernando Arévalo, un maestro. Es uno de mis sensei, mi maestro, mi amigo. Y entrar a hacer comedia… Amo deambular entre el drama y la comedia porque me parece que son dos géneros que se necesitan demasiado el uno al otro. Algo lindo es que mi objetivo era abordar este proyecto desde la facilidad, el juego. Y no desde el: “Tiene que salir todo bien. No puedo equivocarme. No me puedo equivocar. Tengo que ser perfecta”. Eso era mucho de la Juanita de hace unos cinco años, que tenía mucho miedo a equivocarse porque sentía que todavía tenía que probar demasiado. María Jimena Delgado Díaz Periodista de Cultura @mariajimena_delgado Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








