El presidente chileno, José Antonio Kast, ha recibido este jueves en el palacio de La Moneda a su par argentino, Javier Milei, donde sostuvieron una reunión de trabajo marcada por un ambiente de tensión tras la declaraciones de un alto militar de Argentina que puso en duda la soberanía absoluta de Chile sobre el estrecho de Magallanes, en el extremo sur del continente americano. Pese a la sintonía ideológica que ambos mandatarios han profesado, no hicieron declaraciones a la prensa, en una visita más bien escueta: el argentino estuvo menos de 50 minutos en la casa presidencial chilena, de los cuales menos de 40 estuvieron destinados al encuentro entre ambos gobernantes y en el que también estuvieron presentes los respectivos cancilleres.Milei llegó a Santiago en una visita de trabajo —ni oficial, ni privada, aclararon desde el Gobierno— para participar en el V Encuentro Regional del Foro Madrid, una reunión internacional de líderes de ultraderecha, y para reunirse con el mandatario chileno. Milei fue recibido en la entrada del palacio por Kast y su esposa, María Pía Adriasola, recibió honores de la guardia de palacio y subió junto a su anfitrión hasta el despacho presidencial sin hablar con la prensa que le preguntó insistentemente si el estrecho de Magallanes era chileno o no.Es la primera vez que Milei es recibido en La Moneda. En agosto de 2024, el argentino realizó una visita a Chile y quiso reunirse en el palacio presidencial con el entontes gobernante, el izquierdista Gabriel Boric, pero éste declinó esa posibilidad argumentando problemas de agenda. Milei volvió a viajar a Santiago en marzo de este año para la asunción de Kast como presidente. José Antonio Kast, en cambio, apenas ganó las elecciones chilenas en diciembre pasado, voló a Buenos Aires para encontrarse con Milei. Y volvió a cruzar la cordillera de los Andes en abril, menos de un mes después de asumir el Gobierno, para una visita oficial. Fue su primer viaje internacional como presidente en ejercicio, el cual, independiente de su amistad con Milei, respetaba una tradición política chilena que señala que el primer destino al exterior de los gobernantes debería ser Argentina, el país con el que comparte la mayor frontera común.Son precisamente esos límites los que han agriado las relaciones diplomáticas en los últimos días, luego de que el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea argentina, brigadier general Gustavo Valverde, afirmara que Argentina tenía soberanía sobre el estrecho de Magallanes, pese a que ese territorio está bajo control absoluto de Chile. La Cancillería chilena envió una nota de protesta y recalcó que la soberanía chilena está sustentada en los tratados de 1881 y 1984. Poco después, tanto el Gobierno argentino como el jefe de la Armada de ese país reconocieron que el estrecho de Magallanes es chileno.Manifestación contra José Antonio Kast y Javier Milei en Santiago, este jueves.Cristóbal VenegasCartel contra José Antonio Kast, Javier Milei, Donald Trump t Nayib Bukele en Santiago.Juan Gonzalez (REUTERS)Esa controversia volvió a reflotar la existencia de un decreto dictado en 2021 por el entonces presidente argentino, Alberto Fernández, que calificó el estrecho de Magallanes de “espacio compartido”. Cuando Milei tomó el mando de la Casa Rosada dijo que ese decreto era un error, pero hasta ahora no ha sido corregido. Consultado sobre ese tema, Kast afirmó este lunes en una entrevista con radio Cooperativa que “no hay discusión” sobre la soberanía chilena en el estrecho y el miércoles dijo que no le exigirá a Milei que derogue el decreto. Con sus palabras, el presidente contradijo a su canciller y a su ministro de Defensa, que anunciaron que el documento estaba “listo” para firmarseEl viaje de Milei a Chile se produce en momentos en que Kast intenta distanciarse de la definición de “iliberal”, tanto por la realización en Santiago de la reunión del Foro Madrid, donde el mandatario chileno será el orador que cierre el encuentro, como por una reforma constitucional que impulsa su Ejecutivo para crear un nuevo estado de excepción constitucional de seguridad pública con fuertes restricciones a la ciudadanía. “Si fuera iliberal, no estaría aquí [dando una entrevista]”, dijo la semana pasada en radio Infinita. También negó que su reforma constitucional pudiese ser definida con ese calificativo, pero aseguró que es “un debate legítimo”.Luciano Cruz-Coke, senador y presidente de Evópoli, un partido que forma parte del oficialismo, dijo que “la reforma [constitucional] raya en lo iliberal”. Eso porque la propuesta de cambiar la Carta Magna pretende sumar un quinto estado de excepción cuando haya amenazas graves a la seguridad pública, que le daría un poder extremo a la figura presidencial pues lo podría decretar por 120 días y prorrogarlo por igual período sin necesidad de contar con el visto bueno del Congreso. En la misma línea, Arturo Fontaine, académico de la Universidad de Chile, dijo en la radio de esa casa de estudios que el “proyecto [de reforma constitucional] es manifiestamente iliberal, de eso no hay duda”. “Le está pavimentando el camino” a un “eventual futuro autoritarismo legal o dictadura constitucional”, aseguró Fontaine.Sin embargo, la realización del Foro Madrid —que celebra las acciones de Donald Trump y el triunfo de “las fuerzas patriotas” en distintos países de la región— reavivó los cuestionamientos sobre cuál es en realidad la perspectiva ideológica del mandatario. Mientras algunos dirigentes de la derecha tradicional confían en que la intervención de Kast sea propia de un jefe de Estado y no la de un líder partidario ultraderechista, otros como, el senador Cruz-Coke, dijeron que hubiesen preferido que el gobernante no asistiera a esa cita.