A cuatro meses del cierre de 2026, la economía argentina entra en una etapa que, según el analista Salvador Di Stefano, podría traer una mejora en el nivel de actividad para buena parte de los sectores productivos. El especialista considera que la estacionalidad de los últimos meses del año, la evolución de la campaña agrícola y una eventual mayor disponibilidad de crédito pueden generar un escenario más favorable, aunque advierte que la coyuntura local seguirá fuertemente condicionada por el contexto internacional.

Para Di Stefano, septiembre, octubre, noviembre y diciembre suelen ser meses de mayor movimiento para las empresas. “Estos cuatro meses la actividad económica debería tender a subir, porque de septiembre a diciembre son meses en donde la facturación de las empresas aumenta por una cuestión estacional”, sostuvo el analista.

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A ese factor se suma el movimiento generado por el sector agropecuario. El comienzo de la siembra implica una mayor inversión y actividad en distintas cadenas vinculadas al campo, con impacto directo e indirecto sobre otras actividades.

Di Stefano considera que el proceso de recuperación no será homogéneo. Algunos sectores ya muestran mayor dinamismo y otros deberán esperar el derrame de esa actividad.