Noticia Exclusivo suscriptores La consulta previa con el cabildo indígena de Taganga será clave para que Ecopetrol y Petrobras avancen hacia la licencia ambiental del megaproyecto.Sirius es el mayor descubrimiento de gas costa afuera de Colombia y se ubica en aguas del Caribe. Foto: EcopetrolSUBEDITORA03.09.2026 08:55 Actualizado: 03.09.2026 08:55

Taganga, el tradicional corregimiento de pescadores de Santa Marta, terminó en el centro de una discusión que supera ampliamente sus límites geográficos. Frente a sus costas avanza Sirius, uno de los proyectos de gas natural más importantes de Colombia, y una consulta previa con su comunidad se convirtió en una de las etapas decisivas para que Ecopetrol y Petrobras puedan continuar con el desarrollo del proyecto.Para Taganga, la discusión no se reduce a una infraestructura energética. En el proceso están involucrados los derechos de una comunidad étnica, su relación histórica con el territorio y el mar y las eventuales afectaciones que pueda producir una operación de gran escala. Para las empresas, en cambio, el cierre de las consultas hace parte de una ruta crítica que debe cumplirse para avanzar hacia el licenciamiento ambiental. LEA TAMBIÉN Una comunidad que llegó al centro del proyectoLa participación de Taganga en este proceso tiene un antecedente judicial. El Cabildo Indígena de Taganga acudió a la justicia para defender su derecho a la consulta previa frente a las actividades relacionadas con Sirius. En 2024, el Tribunal de Santa Marta ordenó al Ministerio del Interior estudiar la procedencia de esa consulta, después de revocar una decisión que había suspendido actividades en el área de interés de perforación.Desde entonces, la comunidad quedó incorporada a un proceso mucho más amplio. El Ministerio del Interior informó en marzo de 2026 que alrededor de 120 comunidades étnicas participan en las consultas relacionadas con la línea de flujo GUA-OFF-0-Ballena, infraestructura destinada a llevar el gas desde el Caribe hasta La Guajira.En dialogo con EL TIEMPO, miembros de esta comunidad indicaron que el proceso busca establecer compromisos y medidas frente a los posibles impactos del proyecto, "por eso, la consulta previa no debe entenderse únicamente como una negociación económica: es un mecanismo de participación y concertación reconocido para comunidades étnicas que puedan resultar afectadas".​Para nosotros el termino extorsión resulta grave, porque esa no es nuestra forma de ver esto. Aquí hay una comunidad cuyos derechos no pueden ser ignorados. Pensar que si reclamamos, nos tildan de delincuentes es muy delicado y nos pone en riesgoTambién expresaron a este medio, que no buscan generar afectaciones al país, que pretender que sus derechos no sean vulnerados. Sirius y el gas que Colombia necesitaEl proyecto Sirius contempla llevar el gas hasta Ballena, en La Guajira, para conectarlo al sistema. Foto:EcopetrolLa magnitud del proyecto ayuda a entender por qué cada etapa genera tanta atención. Sirius es desarrollado por Petrobras y Ecopetrol y está ubicado en aguas profundas del Caribe colombiano. Las compañías calculan que contiene cerca de 6 terapies cúbicos de gas y proyectan una producción del orden de 470 millones de pies cúbicos diarios.Ese volumen convertiría al proyecto en una pieza relevante para el abastecimiento energético del país. Ecopetrol y Petrobras han planteado que Sirius pueda comenzar a producir alrededor de 2030, siempre que puedan completarse los procesos técnicos, ambientales y sociales requeridos.Además, nuevos hallazgos en la misma provincia gasífera han reforzado el interés sobre el potencial energético del Caribe. En marzo de 2026, Ecopetrol y Petrobras anunciaron el descubrimiento de gas en el pozo Copoazú-1, dentro del bloque GUA-OFF-0, a unas 36 kilómetros de la costa. En agosto también confirmaron el hallazgo de Sandía-1, ubicado a 42 kilómetros de la costa.El mar, el territorio y la consultaTaganga participa en la consulta previa que debe cerrarse antes de avanzar con el licenciamiento. Foto:Archivo El TiempoLa discusión en Taganga adquiere una dimensión particular por la estrecha relación de la comunidad con el mar. Se trata de un territorio donde la pesca, el turismo y otras actividades económicas forman parte de la vida cotidiana y de la identidad local.El proyecto, por su parte, requiere infraestructura para transportar el gas desde el área offshore hasta tierra firme. El Ministerio del Interior explicó que la línea de flujo hacia Ballena contempla infraestructura submarina y que las consultas deben garantizar la participación efectiva de las comunidades potencialmente afectadas.Ese escenario explica por qué el diálogo con Taganga resulta sensible. No solo está en discusión el avance de una obra, sino cómo se incorporan las comunidades locales a un proyecto que tiene una dimensión estratégica para todo el país.Las empresas han sostenido que necesitan avanzar dentro de los tiempos previstos. Ecopetrol y Petrobras plantearon como objetivo cerrar las consultas durante 2026, con la expectativa de presentar posteriormente la solicitud de licencia ambiental y mantener la ruta hacia el inicio de producción.Una negociación que puede definir los próximos pasosEcopetrol y Petrobras buscan completar en 2026 las consultas previas que requiere el proyecto. Foto:Archivo particularEn los últimos días, la tensión entre las compañías y la comunidad tomó mayor visibilidad por las declaraciones de directivos de Ecopetrol y Petrobras sobre las condiciones de la negociación. Sin embargo, el proceso de consulta previa continúa siendo un escenario institucional de diálogo, en el que todavía deben agotarse los procedimientos correspondientes.La situación de Taganga también muestra una tensión más amplia: cómo conciliar la urgencia de Colombia por incorporar nuevas reservas de gas con los derechos de las comunidades que pueden verse involucradas por la infraestructura necesaria para producirlo y transportarlo.El Gobierno Nacional tendrá que acompañar ese proceso mientras las partes intentan encontrar un punto de acuerdo. La propia Agencia Nacional de Hidrocarburos ha insistido en que la coordinación entre empresas, entidades públicas, autoridades territoriales y comunidades es fundamental para evitar cuellos de botella y garantizar la participación efectiva.Por ahora, Taganga es mucho más que el escenario de una disputa puntual. Su comunidad se convirtió en uno de los actores que deben ser escuchados antes de que Colombia pueda pasar de las reservas descubiertas bajo el Caribe a la producción de gas que el país espera recibir a comienzos de la próxima década.El reto para Ecopetrol, Petrobras y el Estado será demostrar que el desarrollo de Sirius puede avanzar sin convertir la consulta previa en un obstáculo permanente, pero también sin reducir los derechos de Taganga a un asunto meramente económico. En esa negociación se juega una parte importante del futuro del megaproyecto de gas.Este video le puede interesar: