Por Ana Milena Varón |

Los Ángeles (EFE).- El próximo 9 de septiembre marcará un antes y un después para más de 170.000 salvadoreños en EE.UU., cuando llegue a su fin el Estatus de Protección Temporal (TPS) y se enfrenten a la obligación de regresar a El Salvador, un país que algunos apenas conocen o del que, incluso, no conservan recuerdos.

“Prácticamente he estado toda mi vida en Estados Unidos: aquí crecí, fui a la escuela, compré mi casa, y estoy haciendo una carrera”, dice a EFE Alma, una salvadoreña amparada por el beneficio desde 2001 y que no quiso revelar su apellido por temor a represalias.

La inmigrante, de 30 años y residente en Misuri, fue beneficiada por el TPS cuando apenas tenía cinco años, después que su madre pidiera el amparo migratorio para las dos.

Fotografía de archivo de inmigrantes centroamericanos en una manifestación por el TPS de ciudadanos de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador que viven en Estados Unidos, en Washington (EE.UU.). EFE/ Alejandra Arredondo