Los océanos tienen “fiebre”. Pero ese no es su único problema. Mientras las “olas de calor” marinas se vuelven un fenómeno cada vez más estudiado, los científicos están poniendo ahora la lupa sobre una combinación potencialmente más peligrosa: episodios en los que el agua alcanza temperaturas extraordinariamente altas y, al mismo tiempo, registra niveles extremos de acidificación. Es una suerte de “doble golpe” climático capaz de someter a peces, corales, moluscos, algas y otros organismos a dos factores de estrés simultáneos. La novedad surge de un trabajo publicado en agosto de este 2026 en la revista científica AGU Advances, realizado por investigadores del instituto ETH Zurich. Los científicos reconstruyeron 43 años de historia oceánica, entre 1982 y 2024, utilizando datos observacionales, satelitales y modelos estadísticos. Y encontraron que estos episodios combinados de calor y acidificación aparecen, especialmente en latitudes bajas y medias, unas cuatro veces más frecuentemente de lo que cabría esperar si ambos fenómenos coincidieran simplemente por azar.

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