Actualizado a las 09:17h.

Muchas personas sienten la obligación de tener bajo control todo lo que sucede en su vida. Una necesidad que se extiende a situaciones de las más cotidianas, como una llamada telefónica.

En ese momento en el que hay que responder al instante y no es posible borrar lo que se dice sobre la marcha, a diferencia de los servicios de mensajería instantánea, existe el miedo al error, a quedarnos en blanco o a dar una respuesta que no sea la apropiada para el contexto.

Detrás de este deseo de anticipar los acontecimientos también suele haber un temor profundo a sufrir un engaño o a que se aprovechen de la situación. Al planificar cada detalle de la llamada, la persona intenta construir un escudo protector que le permita prevenir cualquier trampa o mala intención de la otra parte.

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