La jueza de Catarroja que instruye la causa penal sobre la gestión de la dana ha elevado a 232, una más de la cifra oficial que había hasta ahora, el número de víctimas mortales que dejó la catástrofe que arrasó parte de la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024.La última víctima mortal reconocida es una vecina de Guadassuar con insuficiencia respiratoria crónica que se quedó sin el oxígeno que precisaba tras la inundación de su domicilio y el corte del suministro eléctrico, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana en sus redes sociales.La mujer fue rescatada por los bomberos y algunos vecinos sobre el mediodía del día siguiente al de la barrancada, 30 de octubre, y la trasladaron hasta una residencia del mismo municipio, donde pudo ser reanimada.Con posterioridad, fue evacuada en ambulancia hasta el Hospital de La Ribera, donde falleció finalmente el 6 de noviembre de ese mismo año.El auto, notificado hoy a las partes, recoge un informe forense según el cual la interrupción de la oxigenoterapia y de la ventilación mecánica que necesitaba provocada por la Dana actuó “como un factor desencadenante de la descompensación respiratoria aguda que motivó el ingreso hospitalario” de la mujer.La magistrada concluye que existe una “relación de causalidad”, derivada de esa interrupción del suministro de oxígeno, que conlleva “ineludiblemente” a incluir a esta fallecida como víctima de la Dana “objeto de la investigación en las presentes diligencias previas”.La anterior víctima reconocida por la jueza se produjo el pasado mes de julio. La magistrada reconoció como víctima a un hombre de avanzada edad que falleció a causa de un infarto agudo de miocardio en su domicilio de Benetússer (Valencia) durante la noche de la barrancada.Según el auto, el informe forense señalaba que no se podía establecer un nexo de causalidad entre el fallecimiento y las circunstancias sufridas por este hombre el 29 de octubre de 2024, aunque sí podría considerarse como “una concausa contemporánea al episodio de estrés agudo sufrido”. “Las circunstancias estresantes de tal magnitud como lo sucedido en la dana, que partían de un estado patológico previo, derivaron en el fallecimiento”, señala la magistrada, “por un infarto agudo de miocardio el 29 de octubre de 2024, ante la situación que estaba viviendo y que estaba viendo desde su domicilio”.Además, La jueza ha dictado una providencia en la que pide a las partes que se pronuncien sobre la prórroga durante un plazo de seis meses más de la instrucción, ante su próximo vencimiento. Así consta en una providencia de este lunes en la que la magistrada da traslado tanto al fiscal como a las partes personadas, por plazo común de cinco días, para alegaciones, por si interesan esa prórroga a partir de la fecha del vencimiento de la instrucción, esto es, desde el 30 de octubre de 2026, cuando se cumplen dos años de las riadas.