Fernando Cerimedo se encuentra en el centro de una investigación judicial en Bolivia por intento de femicidio y enriquecimiento ilícito. Desde la cárcel, el extaxista devenido en consultor de la ultraderecha latinoamericana —entre sus clientes están el presidente argentino, Javier Milei, y el boliviano, Rodrigo Paz— aseguró que ganaba un millón de dólares al año, tras rectificar una declaración inicial en la que afirmó que recibía esa cantidad al mes, pero que no tenía ninguna actividad en el país andino que le reportara dinero. Esa cifra, lejos de disipar dudas, ha puesto más bajo la lupa sus negocios.
La expareja de Cerimedo, Nadia Beller, lo acusa de haber contratado sicarios para asesinarla, y además lo vincula a una red de contrabando de combustible y oro en connivencia con las altas esferas del poder en Bolivia. El hoy exdueño del portal La Derecha Diario y exsocio de Javier Negre acumula antecedentes de operaciones de desinformación y asesoría en campañas electorales en varios países de América Latina, en estrecha vinculación con el trumpismo.
Cerimedo recibió el 10 de febrero en Mar-a-Lago, el complejo turístico de Florida propiedad de Donald Trump, el premio al “consultor político hispano del año” de manos de Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro ---el expresidente brasileño condenado por intento de golpe—. El argentino agradeció entonces a Brad Parscale, jefe de campaña del mandatario republicano en 2020, la “lucha en América Latina contra el socialismo”.











