Como las grandes estrellas, con una hora y media de retraso y ante un público entre impaciente y entregado, así llegó Gustavo Petro a su charla magistral en el auditorio Alfonso Caso de Ciudad Universitaria de la capital de México. Era el final del primer viaje internacional del expresidente de Colombia tras perder la Casa de Nariño el pasado junio y repitió su última canción: una empresa israelí amañó el conteo de votos e hizo que su delfín, Iván Cepeda, perdiera frente al ultraderechista Abelardo de la Espriella. “Una realidad es que Cepeda ganó las elecciones”, afirmó categórico, “lo dicen nuestros expertos en matemáticas y software”. Durante la charla, titulada El Capital en el Siglo XXI: Economía política de la crisis climática y básicamente un adelanto de su próximo libro, tocó temas ambientales como la sexta extinción y la dependencia de los combustibles fósiles, anunció el final del capitalismo y defendió algunas teorías de la conspiración como la de los “intelectuales de la oscuridad”. También tuvo palabras amables para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, con quien se reunió en la mañana, la razón por la que llegó tarde. “En el balance general de las elecciones, [De la Espriella] solo pudo ganar porque hubo algoritmos israelíes actuando de forma automática, en el software de escrutinio, y al ver que le faltaban votos, se los ponían en 1.300 puestos de votación”, aseguró. “Así es presidente él, así es presidente el del Perú, así es presidente también el de Bolivia… México está en peligro”. El mensaje y la mecánica de hechos no son nuevos, pero el marco es importante. Este es su primer foro público y su primer viaje al extranjero como expresidente de Colombia y Petro sigue con la misma narrativa, pese a que las autoridades electorales en Colombia dieron como ganador a De la Espriella, algo certificado por los observadores internacionales, tanto que hasta su propio Gobierno ya realizó el proceso de transición. De acuerdo con lo que declaró el propio Petro a la salida de su reunión con Sheinbaum, a ella también le transmitió la misma idea. Aunque había personalidades como la premio Nobel guatemalteca Rigoberta Menchú y la embajadora de Palestina en México, Nadya Rasheed; la mayor parte de los asistentes tienen aspecto universitario. Mucha mezclilla, algunos huipiles y camisas cuello mao, esporádicas playeras de Colombia. Tres amigas, Itxel Rodríguez, Jocelyn Mayen y Regina Domínguez, se citaron a las 8 de la mañana para ponerse en la cola y entrar de las primeras cuando abrieran las puertas. Consideran que es importante la presencia de Petro y figuras similares en la universidad para aprender de su experiencia. Gustavo Petro en la conferencia magistral “El Capital en el Siglo XXI”, en Ciudad de México.Nayeli CruzRigoberta Menchú asiste a la conferencia magistral.Nayeli CruzEstudiantes asisten a la conferencia magistral de Gustavo Petro en la UNAM, este miércoles.Nayeli CruzNadya Rasheed, embajadora de Palestina en México, este miércoles.Nayeli CruzGustavo Petro en el auditorio Antonio Caso de la UNAMNayeli CruzA su lado está María Consuelo Mejía. Antropóloga colombiana de 76 años, lleva en México 42 años, a donde llegó tras salir de su país por su actividad como guerrillera del M-19, mismo grupo al que perteneció Petro. En México fundó la organización Católicas por el Derecho a Decidir y el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. “Para mí, Petro es un hito muy importante, tuvo la posibilidad de llegar al Gobierno y hacer lo que le permitieron hacer… Puedo ver la aplicación de la línea política del M-19 en sus acciones”, asegura. Sin agenda formal en sus tres días en México, para seguir los pasos de Petro en México hay que recurrir a las redes sociales: tanto las suyas como las de sus críticos. El primer día, nada más aterrizar, se reunió con Paco Ignacio Taibo II, director ejecutivo del Fondo de Cultura Económica, la gran editorial pública mexicana, que se encargará de editar su nuevo libro, titulado justo Economía Política de la Crisis Climática. Luego se le grabó caminando en Polanco, un barrio de clase alta, y el propio Petro publicó una foto en el Palacio de Hierro, unos grandes almacenes con marcas como Dior, Hermès o Tiffany. Ambas imágenes fueron usadas por sus detractores para atacarle, alegando falta de congruencia con su discurso público.En sólo dos horas se agotaron los cupos para mi conferencia academica en la UNAM de México. Hablaré del último capitulo de mi libro por salir que analiza por qué la robotización que impone la actual fase de acumulación del capital nos lleva al fascismo. pic.twitter.com/L1NVn9NEEX— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 31, 2026