Seg�n detall� ayer el Ejecutivo, el paro registrado ha subido en agosto en 44.419 personas en Espa�a, mientras que el pa�s ha perdido 162.840 afiliados durante el mes. Ambos datos, apuntaron desde el Gobierno, se han visto afectados por la regularizaci�n extraordinaria que finaliz� el 30 de junio: hay m�s parados porque muchas de estas personas ingresaron en el Sepe y la ca�da en las afiliaciones, que suele ser significativa en agosto, se moder� por este mismo motivo.Este aumento de m�s de 44.000 personas en agosto supone un incremento del 1,92% respecto a junio. Si se compara con lo visto en agosto de otros a�os, la cifra de 2026 duplica las de los dos �ltimos a�os. 21.905 ciudadanos se apuntaron a la cola del paro en agosto de 2025, mientras que en 2024 fueron 21.884 y en 2023, 24.826. En 2022 la cifra fue igualmente inferior, aunque m�s cercana: 40.428 personas. Un a�o antes, en un 2021 en el que la econom�a a�n se ve�a afectada por la pandemia y sus restricciones baj� en 82.583 personas.El Ministerio de Inclusi�n, Seguridad Social y Migraciones desglos� junto a los datos de afiliaciones las comunidades aut�nomas en las que se hab�an dado de alta hasta el 31 de agosto los 337.917 afiliados extranjeros regularizados por este proceso. "La regularizaci�n tiene un efecto estad�stico muy visible, pero detr�s hay tambi�n un efecto econ�mico real", contextualiza Francisco Rodr�guez, catedr�tico de Econom�a de la UGR y director del �rea Financiera y Digitalizaci�n de Funcas. "Personas que ya estaban en Espa�a y que en muchos casos ya trabajaban, aunque fuera en la econom�a informal, pasan a aparecer en las estad�sticas laborales", detalla, lo que explica este fen�meno: "Unos trabajadores afloran directamente como cotizantes y otros, que antes ni siquiera pod�an participar plenamente en el mercado laboral formal, pasan a inscribirse como demandantes de empleo".As� pues, los datos, como cabr�a esperar, coinciden: donde hay m�s altas tambi�n hay mayor n�mero de personas sin empleo registradas en las Oficinas del Servicio P�blicos de Empleo Estatal. "No ser�a correcto interpretar ese aumento del paro como un deterioro equivalente del mercado de trabajo; en parte estamos cambiando el per�metro de poblaci�n que las estad�sticas consiguen observar", ilustra Rodr�guez. Y la equivalencia no es del todo exacta, ya que entran en juego otros factores como la estacionalidad de los datos de agosto, marcados por el turismo. Esto hace que determinadas ocupaciones o sectores, pero tambi�n zonas geogr�ficas, se vean m�s afectadas. As�, si bien la Comunidad de Madrid lidera las afiliaciones con 64.815 (el 19,2% del total), ocupa la segunda posici�n en variaci�n absoluta mensual en parados, con 6.168. Mientras, Catalu�a es la segunda por afiliaciones (64.332, el 19%) y la primera en nuevos parados (14.083). El a�o pasado, con unos n�meros inferiores, tambi�n Catalu�a adelant� por mucho a la Comunidad de Madrid en esta variaci�n: 7.942 personas frente 4.214.Ocurre lo mismo en el siguiente escal�n estad�stico, ocupado por Andaluc�a y la Comunidad Valenciana. La primera ha sumado m�s afiliados (44.291, el 13,1%) y menos nuevos parados (2.886) que la segunda (39.830 afiliaciones, el 11,8% y 5.219 personas registradas en el Sepe)."Desde el punto de vista econ�mico, el balance inicial es positivo porque aflorar empleo supone m�s cotizaciones, mayor protecci�n laboral y una reducci�n de la econom�a sumergida", celebra Rodr�guez, "pero el verdadero reto empieza ahora". "Una regularizaci�n aumenta la oferta laboral formal, pero no garantiza por s� sola empleos productivos y estables", apunta el profesor.Por lo tanto, "la cuesti�n es si nuestra econom�a es capaz de absorber esos trabajadores y facilitar su movilidad hacia sectores con escasez de mano de obra, evitando que queden concentrados en actividades de baja productividad, bajos salarios y elevada rotaci�n". Para ello, considera que ser� importante "la formaci�n, el reconocimiento de cualificaciones y la intermediaci�n laboral". "Si esa integraci�n funciona, el efecto puede ser positivo tambi�n sobre el crecimiento potencial y la sostenibilidad del sistema de pensiones; si no, habremos conseguido sobre todo formalizar una realidad que ya exist�a, pero sin mejorar suficientemente su productividad".