Noticia Exclusivo suscriptores El directivo asegura que la transformación de los medios de pago apenas inicia y que crédito desde el datáfono y el transporte masivo es lo que sigue.Redeban-1 Foto: RedebanPERIODISTA ECONÓMICO06.09.2026 10:59 Actualizado: 06.09.2026 10:59

Los pagos inmediatos están comenzando a cambiar no solo la forma como los colombianos transfieren dinero, sino también la manera como podrán pagar una nómina, una factura, retirar efectivo, acceder a un crédito al momento de una compra o, más adelante, ingresar al transporte público. Y para Andrés Felipe Duque, presidente de Redeban, el país está apenas en el comienzo de esa transformación.La dimensión que podría alcanzar ese cambio es enorme. Duque considera que Colombia tiene potencial para llegar a 1.000 millones de transacciones de pagos inmediatos al mes. Puesta esa cifra frente a una población adulta de 38,7 millones de personas, equivaldría, en promedio, a unas 26 operaciones mensuales por adulto, casi una diaria. LEA TAMBIÉN Hoy, según el presidente de Redeban, la compañía procesa cerca de 200 millones de estas transacciones al mes y ya tiene infraestructura preparada para soportar 500 millones. Dice que cuando entró en operación Bre-B, Redeban procesaba alrededor de 30 millones de transacciones mensuales de este tipo. El reto, sostiene, pasa por extender el conocimiento del sistema, mejorar la experiencia de los usuarios y fortalecer todo lo que ocurre después de una transferencia inmediata.¿Qué tan rápido crecen los pagos inmediatos en Colombia?Cuando entró Bre-B, estábamos haciendo cerca de 30 millones de transacciones al mes y hoy estamos en 200 millones. Hemos crecido cerca de siete veces en unos diez meses y esperamos seguir creciendo. Tenemos preparada nuestra infraestructura para procesar 500 millones de transacciones mensuales, pero el mercado colombiano debería poder llegar a 1.000 millones. Cuando uno mira otros países de la región, encuentra volúmenes muy superiores. El potencial es gigantesco.Andrés Felipe Duque, presidente de Redeban. Foto:Redeban¿Qué frena esa expansión?Todavía falta conocimiento. El producto de las llaves ha sido un éxito, pero necesitamos que mucha más gente lo conozca y lo incorpore a su vida cotidiana. Además, las transferencias de persona a persona terminaron siendo gratuitas para el usuario. El Banco de la República no obligó a los bancos a hacerlo así, pero la propia competencia llevó a que asumieran ese costo. Eso se convirtió en una puerta de entrada enorme para mover dinero digitalmente.Colombia tiene niveles altos de acceso a cuentas, pero el uso era menor. ¿Qué cambió?Había mucha fricción. Las llaves y los pagos inmediatos eliminan buena parte de esa fricción. Ahí es donde estamos viendo una explosión de la transaccionalidad y un mayor uso de las cuentas en la vida diaria. Hay un dato que a mí me parece muy ilustrativo y es que en nuestros comercios, la compra promedio a través de QR está alrededor de 65.000 pesos, frente a cerca de 100.000 pesos con débito y unos 140.000 con tarjeta de crédito. Mientras más bajo sea el valor promedio, mejor, porque quiere decir que estamos entrando en las compras cotidianas.¿El terremoto también puso a prueba esta infraestructura?Al día siguiente del terremoto, nuestros datáfonos estaban operando, aunque en ciudades como Pereira y Armenia las transacciones cayeron cerca del 80 por ciento por la parálisis del comercio. En contraste, las transferencias entre personas mediante llaves se mantuvieron e incluso crecieron un poco. Eso demuestra la resiliencia del sistema. Aun en medio de una crisis, la gente pudo seguir enviando dinero de manera inmediata a familiares y amigos.El Terremoto dejó por fuera a varias sucursales bancarias, pero el servicio nunca se interrumpió. Foto:Sergio Cárdenas - Daniel Fernando López / EL TIEMPO¿Hacia dónde se dirige ahora la industria de medios de pago?Veo dos grandes vertientes. La primera es terminar de consolidar los pagos digitales básicos. Pero para eso hay que seguir fortaleciendo, junto con el Banco de la República, todo el ecosistema de resiliencia, regulación y especialmente el proceso posterior a la transacción.¿Qué falta resolver después de una transferencia inmediata?La transacción funciona muy bien: usted envía el dinero y este llega de inmediato. El desafío aparece cuando algo sale mal: envió la plata a quien no era, hubo fraude o existió un problema con una compra. En tarjetas existe tiempo para hacer compensaciones, reversos y otros procesos. En pagos inmediatos, como el dinero ya se movió, todo eso debe funcionar a otra velocidad. Hay temas regulatorios, atención de quejas y reclamos y mecanismos contra el fraude que todavía debemos seguir perfeccionando. Nosotros hemos automatizado buena parte de esos procesos y tenemos herramientas que permiten alertar operaciones y trabajar con modelos de riesgo definidos por cada entidad.¿Y cuál es la segunda gran vertiente?Son servicios de mayor valor agregado sobre esos mismos rieles. Uno es la dispersión de pagos en tiempo real, que permitirá a las empresas pagar la nómina mediante las llaves de sus empleados, directamente a la cuenta que cada uno utilice, sin exigirles abrir una en determinado banco. Otro son los recaudos mediante QR: una empresa de servicios públicos, por ejemplo, podrá incluirlo en la factura para que el usuario la pague escaneándolo desde la aplicación de su banco. También podrá utilizarse para cuotas de administración y otros pagos. LEA TAMBIÉN También están trabajando en retiros de efectivo directamente en comercios. ¿Cómo funciona?Ya tenemos un servicio en producción con D1 y Nu. Una persona puede hacer una compra y, dentro de esa misma transacción, solicitar efectivo. Por ejemplo, compra algunos productos y pide 50.000 pesos adicionales. Paga mediante el mecanismo habilitado y el comercio le entrega tanto la mercancía como el efectivo. Para una entidad financiera eso significa ampliar enormemente sus puntos de retiro sin instalar nuevos cajeros.¿Qué tan importante es garantizar que toda esa infraestructura nunca se caiga?Es fundamental porque en los pagos inmediatos intervienen el Banco de la República, Redeban y las entidades participantes, y todos deben estar disponibles. Por eso desarrollamos esquemas de contingencia que permiten mantener las transacciones incluso si alguno presenta una indisponibilidad o entra en mantenimiento. El objetivo es que eso sea transparente para el usuario y pueda seguir moviendo su dinero.Redeban acaba de entrar con Nequi en un esquema que permite utilizar créditos preaprobados desde el datáfono. ¿Qué buscan?Con Nequi lo que logramos es que, en el momento de la compra, si una persona no tiene saldo suficiente pero cuenta con un crédito preaprobado, pueda utilizarlo allí mismo. Lo importante es que el comercio no tenga que hacer desarrollos adicionales. La operación entra por el datáfono de Redeban y queda integrada a sus procesos de conciliación. Para el usuario significa mayor capacidad de compra y para el comercio puede representar mayores ventas.Redeban tiene más de 340.000 datáfonos, de manera que la infraestructura ya está desplegada. Foto:Redeban¿Es un servicio que se puede extender as otros comercios?Nequi es el primero y esperamos que se sumen más jugadores. Estamos comenzando con cuatro comercios y luego podremos expandir el servicio. Redeban tiene más de 340.000 datáfonos, de manera que la infraestructura ya está desplegada.¿Qué tan rezagado está el país frente a otros mercados en medios de pago?Nos falta bastante. Un ejemplo claro es el transporte masivo. Tener una tarjeta privada para entrar a un sistema no necesariamente significa que este sea abierto. El desafío es lograr que una persona pueda entrar utilizando sus medios de pago. En pagos desde cuentas, una posibilidad es combinar la velocidad de los pagos inmediatos con NFC, la tecnología sin contacto. Tenemos que llegar a experiencias como las que se ven en grandes sistemas de transporte del mundo, donde una persona acerca una tarjeta o un teléfono y entra. Nuestra aspiración es que eso también pueda hacerse desde cuentas y con múltiples entidades participantes.¿Qué falta para que esos desarrollos lleguen realmente al ciudadano?Mayor difusión y seguir mejorando la experiencia del usuario. Por ejemplo, que las aplicaciones muestren automáticamente las llaves utilizadas con mayor frecuencia para facilitar las transferencias. Son pequeños ajustes que eliminan pasos y hacen más sencillo el proceso. El producto es costo-eficiente; ahora el reto es seguir mejorando su usabilidad para masificarlo. LEA TAMBIÉN ¿Cuánto exige esta transformación en inversión?Muchísimo. Entre gastos operativos e inversiones de capital estamos alrededor de 400.000 millones de pesos al año. Esto no es barato. Pero Redeban es una compañía de los bancos colombianos y existe una apuesta por masificar los pagos digitales. Nosotros funcionamos como un centro de servicios compartidos para impulsar esa transformación. Hay algo que resume muy bien nuestra visión: el principal indicador de la gerencia general no es maximizar el Ebitda. Es maximizar el número de transacciones digitales en Colombia, manteniendo, por supuesto, una empresa financieramente sana. 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