Cualquier viajero que cruzara esta tarde por Callao, en Madrid, se habrá sorprendido de ver la plaza colapsada frente un glamuroso photocall que habían instalado en los cines. A un lado, la promoción del estreno de una nueva película española. Al otro, una multitud indignada pidiendo al Gobierno un cambio de ruta y amplitud de miradas durante la crisis en Ceuta. Dos realidades que coexisten en un mismo espacio, a la par que otras protestas a la misma hora (y por la misma causa) en diferentes puntos de la ciudad. En Cibeles, muy cerca de allí, se han reunido unas 50.000 personas convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias, la FEMP, en una manifestación criticada por recibir el apoyo de PP y Vox. Así que la concentración de Callao vino a contraprogramar su reinvindicación enarbolando un enfoque distinto.

“¡Aquí están los antirracistas!”, se oía gritar a un punto desde el centro de la plaza, donde ya habían empezado a concentrarse los manifestantes con banderas sindicales, símbolos palestinos y los colores de la España republicana. Detrás de esta manifestación hay una plataforma antiimperialista. Es la Asamblea Internacionalista de Madrid, que llamó a concentrarse allí mismo en señal de protesta por la “masacre” de finales de julio en Ceuta, cuando unas 72.000 personas cruzaron desde Marruecos según las cifras oficiales ofrecidas por el Ministerio del Interior.