NoticiaDurante un mes, 62 obras de los artistas más reconocidos de Colombia y el mundo mostrarán lo que queda luego de la guerra y el desastre.Obras de Pervivencias Foto: CortesíaPERIODISTA02.09.2026 13:21 Actualizado: 02.09.2026 17:54
Hasta finales de septiembre, la Sala Colpatria de la Universidad de los Andes estará abierta al público para presentar Pervivencias: arte, conflicto y resistencia, una exposición que reúne 62 obras de arte contemporáneo pertenecientes a la colección de Jorge Di Terlizzi, socio de PPU Legal. La muestra propone una mirada sobre las huellas que el conflicto armado colombiano ha dejado en los cuerpos, los territorios y la memoria colectiva, diez años después de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP.La exposición parte de una pregunta central: ¿qué permanece después de la violencia? Más que presentar el conflicto como un episodio terminado, Pervivencias busca mostrar aquello que continúa actuando en el presente: las imágenes que reaparecen, las comunidades que siguen reconstruyendo sus vidas y los procesos sociales que permanecen inconclusos.Las obras reúnen el trabajo de artistas colombianos y de creadores internacionales cuyas piezas dialogan con experiencias de violencia, dictadura y genocidio en diferentes geografías.Obras de Pervivencias Foto:CortesíaEl título de la exposición está inspirado en el concepto de Nachleben —pervivencia o supervivencia— desarrollado por el historiador del arte alemán Aby Warburg y retomado posteriormente por Georges Didi-Huberman para pensar la persistencia de las imágenes traumáticas. En este caso, la noción permite articular tres formas de pervivencia: la de las imágenes que sobreviven como huellas de la violencia; la de las víctimas y comunidades que continúan su vida después del conflicto; y la de los problemas y procesos que siguen abiertos pese a la firma del Acuerdo de Paz.Para Di Terlizzi, esta exposición también representa la posibilidad de sacar su colección del ámbito privado y ponerla en diálogo con un público más amplio.“Para mí coleccionar arte nunca ha significado simplemente reunir obras. Ha sido sobre todo una manera de mirar, hacerme preguntas y relacionarme con el conflicto social que lamentablemente ha vivido nuestra región durante tantas décadas”, afirmó durante la inauguración.Su interés por estos temas comenzó hace aproximadamente dos décadas, cuando decidió orientar su colección hacia obras relacionadas con los conflictos sociales de Colombia y otros países de la región. Guerrilla, narcotráfico, secuestros, asesinatos y masacres comenzaron a aparecer como ejes recurrentes de su búsqueda.“Si uno lee el periódico todos los días se impresiona de lo que ocurre en nuestro país. Entonces así empecé”, explicó. Incluso, recuerda que la firma del Acuerdo de Paz, en 2016, le hizo pensar que finalmente podría cerrar ese capítulo de su colección.Obras de Pervivencias Foto:Cortesía“Hace diez años, con la firma del tratado de paz, pensé: qué felicidad, voy a cambiar de tema porque ya con la paz firmada iba a haber paz. Y realmente la situación no cambió mucho”, contó. Para el coleccionista, esa persistencia de las violencias y de los problemas sociales hace que el título de la exposición sea especialmente pertinente, porque “las cosas perviven”.La colección, que Di Terlizzi comenzó hace cerca de 25 años, tampoco se limita a obras que hablen directamente de la guerra. Su interés se extiende a problemas sociales y territoriales más amplios, como el medio ambiente, las inundaciones y las relaciones entre las comunidades y sus territorios.Una de las particularidades del proyecto es que muchas de las obras han sido adquiridas directamente a través de la escena artística colombiana. Di Terlizzi también ha tenido la oportunidad de conocer personalmente a varios de los artistas presentes en la muestra, entre ellos Clemencia Echeverri, Miguel Ángel Rojas, Luis Fernando Mejía, Juan Fernando Herrán, Óscar Muñoz, Alexandra Apostol y María José Arjona.“Es muy importante conocerlos y entender cómo piensan y por qué hacen algo. En general, la obra adquiere mayor valor sentimental para uno cuando conoce al artista”, señaló.Entre las piezas de la exposición se encuentran obras de distintas épocas y lenguajes, que adquieren nuevos significados al ser puestas en relación. Una de ellas es un collage de Miguel Ángel Rojas que Di Terlizzi estima fue realizado hace unos 20 años. Otra pieza destacada llegó a su colección a través del galerista Luis Fernando Pradilla, quien lo llamó para ofrecerle una obra del artista.El montaje también busca establecer diálogos entre obras que, a primera vista, pueden parecer distantes. Una de las piezas que recibe al visitante es un gran mural de la artista eslovena Marjan Kapito, realizado en 2016, acompañado por dibujos de menor formato. Para las curadoras, esa obra remite al momento de expectativa y utopía que acompañó la firma del Acuerdo de Paz.“Diez años después nos damos cuenta de que, aunque fue un paso muy importante dentro de la historia de Colombia, muchas de las cosas que ocurrieron durante el conflicto armado perviven”, explicó la curadora María Victoria Mahecha, quien ha trabajado con Di Terlizzi desde hace más de 20 años en la consultoría y gestión de su colección.La exposición también busca reivindicar el papel del coleccionismo privado cuando las obras salen de las casas y bodegas para entrar en espacios de investigación, educación y discusión pública. Di Terlizzi reconoce que buena parte de su colección permanece almacenada: “Tengo un pedazo en mi casa y, lamentablemente, tengo otro pedazo en bodega. Me complace mucho poderla exhibir porque en la casa no la ve nadie y en la bodega no la ve nadie, ni yo”.Para la curadora, compartir una colección permite que las obras trasciendan el ámbito privado y entren en diálogo con otros públicos.“Coleccionar también significa asumir una responsabilidad que no es solo la compra y adquisición de las piezas. También es conservar, investigar y, sobre todo, compartir”, afirmó. En su opinión, muchas colecciones colombianas merecen ser estudiadas y exhibidas, y hacerlo constituye también un aporte a la academia y a los estudiantes.La Universidad de los Andes, por su parte, plantea la Sala Colpatria como un espacio abierto al público en el que el arte y la cultura puedan contribuir a la generación de conocimiento y al diálogo con la ciudad. Durante septiembre, la exposición estará acompañada por una programación académica que incluye charlas sobre los diez años posteriores a la firma del Acuerdo de Paz, visitas guiadas realizadas por estudiantes, la proyección del documental La negociación, de Margarita Martínez, una conversación sobre coleccionismo y encuentros con algunos de los artistas participantes.“Espero que estas obras puedan generar preguntas, conversaciones y nuevas miradas sobre nuestra historia y nuestro presente”, dijo. Y resumió el propósito del proyecto como un ejercicio de “memoria, reflexión y encuentro a través del arte”, concluye Di Terlizzi.Por eso, para la cuadora, explicar cuáles son los imperdibles es una tarea compleja, aunque si tiene algunas favoritas. "Hay una que no es muy grande y que me parece muy interesante: es un dibujo de María Isabel Rueda sobre Montes de María. Es una pieza pequeña, en tres secciones, que muestra el territorio donde la naturaleza se conserva, donde conserva la vegetación, y donde también se ve el horizonte. La obra propone una reflexión sobre las tensiones entre la naturaleza, la ocupación humana y la violencia vivida en ese territorio. Hay un testigo silencioso de nuestra historia, ¿sabes? Como que se afirma su persistencia frente a todas las transformaciones que sucedieron en Montes de María y también frente a la presencia de los habitantes".También hay otra pieza interesante y muy importante dentro de la colección: la obra de Miguel Ángel Rojas, Caloto. Es una pieza producida en el 92, un revelado parcial, que cuenta una masacre ocurrida en Caloto. Obviamente, se trata de una región marcada por el conflicto armado, el narcotráfico y las disputas por la tierra, situaciones que han afectado históricamente a las comunidades indígenas y campesinas. 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