El 14 de junio de 1991, el estudio Soundstage 14 de la Twentieth Century Fox lucía transformado en un jardín campestre con mesas dispuestas para 150 invitados y todo listo para una de las bodas más esperadas de Hollywood, la de Julia Roberts y Kiefer Sutherland.

Pero ese día, en lugar de caminar hacia el altar, Roberts almorzaba con Jason Patric, el mejor amigo de Sutherland, mientras este retiraba sus pertenencias de la casa que ambos compartían en Hollywood Hills.

Horas después, Roberts y Patric abordaban juntos un avión rumbo a Dublín.

El compromiso, que se había cancelado tres días antes, dejaba una escena vacía en el estudio y un escándalo que perseguiría a los tres durante años.

El compromiso Roberts y Sutherland se conocieron en 1989, cuando coprotagonizaron la película Línea mortal, estrenada en 1990.