Ya no hay lugar en el Supremo Tribunal Federal (STF) para Alexandre de Moraes. Si el juez no renuncia, corresponderá al Senado, mediante un proceso de impeachment, librar al tribunal de esta carga.
El límite de la tolerancia con la promiscuidad entre el juez y el mafioso Daniel Vorcaro (exbanquero y dueño del Banco Master) ya había sido rozado con lo que se sabía antes de las últimas revelaciones. El contrato de R$131 millones entre el Banco Master y el bufete de la esposa de Moraes, así como las comunicaciones con el magistrado en vísperas de la detención del delincuente, en una modalidad que borra lo dicho, dejaban pocas dudas sobre la gravedad de la relación.
La avalancha de situaciones abominables que acaba de desembocar ante la opinión pública sepulta cualquier incertidumbre que quedara sobre la incompatibilidad de Moraes con el ejercicio de la magistratura en el STF. Mientras enriquecía a la familia Moraes con dinero robado, el estafador tenía al ministro como consejero e informante.
En el informe policial que investigó el caso, el magistrado aparece como editor del contrato multimillonario con el bufete de su esposa, que negoció otro acuerdo, este por R$50 millones, con otra empresa de Vorcaro.












