0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl cantautor canadiense de origen etíope Abel Tesfaye, alias The Weeknd, volvió al Estadi Olímpic en el que fue último concierto en nuestro país de una gira europea que finaliza en Portugal. Bautizada como After hours til dawn, le queda aún por completar el tramo asiático, tras nada menos que cinco años desarrollándola. Ya había pasado por Montjuïc el 20 de julio del 2023, pero desde entonces mucho ha llovido. Entre otras cosas, la publicación de un nuevo álbum, Hurry up tomorrow, que completa la trilogía integrada por After hours y Dawn FM, el cuerpo fundamental de su actual repertorio.Otras novedades son algunos elementos escenográficos, como la robot futurista dorada de 12 metros creada por el artista japonés Hajime Sorayama; una estatua giratoria, situada en la pista central, que dispara rayos por los ojos y saca humo, incidiendo en la proyección de un futuro apocalíptico que tiene su mayor expresión en la línea de rascacielos y edificios destruidos que rodean el escenario principal, en un claro guiño a la ciencia ficción de clásicos como Blade runner y Metropolis y a los mundos distópicos de J. G. Ballard.La ambientación futurista incluye también unas largas pasarelas en forma de cruz, una pantalla gigante y un enigmático cuerpo de baile de fantasmagóricas figuras vestidas con túnicas rojas y enmascaradas, que se pasean y bailan de manera hierática, cual sacerdotisas de un culto imaginario que tiene a su divinidad en un omnipresente The Weeknd, que inicia el concierto enmascarado como ellas. La banda, camuflada entre las ruinas, contribuye a reforzar el tono épico de una música que siempre está al servicio de un cantante que, con su dotada y magnífica voz, sostiene todo el andamiaje de un espectáculo en el que también resultan determinantes las pulseras lumínicas que se reparten al inicio del concierto. Otro elemento destacado, que hasta da cierta grima, son las constantes llamaradas que desprenden un calor que se deja notar hasta en las gradas, en una noche ya tórrida de por sí.Concierto de The Weeknd en Barcelona@SebastienNagyEl fuego del averno va en consonancia con la temática de la inicial Baptized in fear, un tema nuevo que habla de los problemas de ansiedad y que canta rodeado de sus vestales. El sonido, oscuro y sintético, alternando guitarreos rockeros con arreglos orquestales simulados, contrasta con su poderosa y maleable voz, que pasa de los falsetes agudos al tono doliente de los crooners rompecorazones. Capaz de sonar íntimo y épico, trémulo y poderoso, en un Cry for me, ya sin la máscara, que sirvió de introducción a un tramo, con Take my breath y Sacrifice, en el que se hizo muy evidente su devoción por Michael Jackson. Lástima que bailar no sea lo suyo, deambulando por las pasarelas sin demasiado ‘charme’, aunque sin perder nunca el tono de voz, como en la pegadiza How do I make you love me?, entre R&B, funk y música disco. Otros pelotazos dance y a la vez melódicos son Can’t feel my face y Lost in the fire.La baladas abundaron, llorando convincente en los fragmentos de Give up on me y I was never there, antes de cobijarse de nuevo en la alargada sombra de Michael Jackson en el clímax de The hills. Luego le echó un cable el telonero Playboi Carti, adaptando como un guante sus sedosas rimas a los duetos de Timeless y Rather lie. De nuevo solo, la balada trip-soul Creepin sirvió para reafirmar lo excelente cantante que es, sea en el tempo que sea, antes de otro momento álgido con One of the girls, cuyo verso “give me tough love” convirtió el estadio en un enorme karaoke.No falta tampoco un baño de seguidores, bajando a la pista para estrechar manos, abrazar y firmar discos a los acordes de Out of time, canción que acabó destrozada por los gallos de una fan extasiada. Sucedió antes de otro de esos momentos en los que los seguidores se apoderan de sus estribillos, cantando a grito pelado el de Die for you, pugnando entre la profusión de falsetes y el magisterio vocal del protagonista.De vuelta al escenario principal, en la última etapa de concierto, otra balada estratosférica, la opulenta y dramática Call out my name, preludio de la épica y grandilocuente The Abyss, rodeado de sus sacerdotisas. Luego, la iluminación permite que las ruinas luzcan en todo su esplendor dantesco al abordar el celebrado Save your tears, momento culminante junto al bailable y coreable ‘estadium R&B’ de Blinding lights. Después de eso, el bis supo a poco, por mucho globo que le pusieran a House of balloons y el despilfarro de llamaradas y fuegos de artificio que coronaron la funky Moth to a flame. Y es que la mejor pirotecnia de The Weeknd es la emoción que produce su voz.
The Weeknd, pirotecnia emocional en Barcelona (★★★★✩)
El artista canadiense emocionó en su regreso al Estadi Olímpic






