Explicativo Exclusivo suscriptores Meloni cumple este viernes 1.413 días en el poder y bate el récord del gobierno más prolongado desde la Segunda Guerra Mundial.Collage Giorgia Meloni Italia Política Europea Foto: Collage generado con IA / AgenciasANALISTA SÉNIOR01.09.2026 23:01 Actualizado: 01.09.2026 23:01

“¡Soy Giorgia, soy mujer, soy madre, soy italiana, soy cristiana!”, solía gritar con orgullo, empinándose en las tarimas sobre sus 1,60 metros de estatura, en la campaña electoral de 2022. Así cerraba sus discursos en la ruta hacia la victoria del 25 de septiembre, al frente de su partido, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), fundado apenas 10 años atrás. Sus listas obtuvieron más de 7,3 millones de votos (26 por ciento del total) y derrotaron a las del centroizquierdista Partido Democrático, que solo alcanzaron el 19 por ciento de los sufragios.Con los 119 diputados de Fratelli (FdI), sumados a los 66 de la derechista Liga del populista Mateo Salvini, y a los 45 de la centroderechista Forza Italia, Meloni consiguió una cómoda mayoría de 230 de las 400 curules de la Cámara de Diputados, que ha mantenido sin mayores sobresaltos por casi cuatro años. En un país marcado por décadas de inestabilidad política, con gobiernos que han durado en promedio poco más de 13 meses antes de caer por una moción de censura, la longevidad del Ejecutivo de Meloni —primera mujer en llegar al cargo en 80 años de régimen republicano— es toda una novedad. LEA TAMBIÉN Con 49 años de edad, la presidenta del Consejo de Ministros (el equivalente al primer ministro en otros sistemas parlamentarios) batirá este viernes el récord del mandato más duradero en las ocho décadas pasadas desde el referendo que acabó con la monarquía y estableció la República, tras el final de la Segunda Guerra, a la que el dictador Benito Mussolini arrastró a Italia. Desde 1946, cuando el último rey, Humberto II, fue forzado a abdicar y a exiliarse, Italia ha tenido 70 gobiernos, la gran mayoría de ellos “cosidos con alfileres”, como los describió este lunes Alessandro Sallusti, director del diario Libero, en declaraciones al ABC de Madrid.Algunos presidentes del consejo han estado más tiempo que Meloni, pero obligados a reconstituir una o dos veces sus coaliciones tras perder el apoyo parlamentario. Meloni, en cambio, cumplirá 1.413 días a la cabeza del mismo gobierno y la misma coalición, sin siquiera un remoto riesgo de moción de censura.La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante la cumbre del G7 en Francia. Foto:EFESerá un día más que la duración del segundo mandato del magnate Silvio Berlusconi, entre 2001 y 2005, un récord que celebrará en un masivo evento en Bari, que calentará el ambiente para las elecciones de 2027, cuando Meloni espera revalidar sus mayorías. Parece probable: FdI marca 28 por ciento en los sondeos de intención de voto, dos más que lo obtenido en su victoria de 2022, y 7 más de lo que hoy registra el opositor Partido Democrático.Meloni llegó al poder aupada por una ola de populismo derechista, y tras una campaña en la que FdI y sus aliados de la Liga y de Forza satanizaron a los inmigrantes, promovieron discursos contra la comunidad LGBTI y cuestionaron el apoyo dado por el gobierno del centrista Mario Draghi a Ucrania, tras la invasión de las tropas rusas en febrero de 2022.Pero una vez instalada en el Palacio Chigi, sede del Ejecutivo, Meloni hizo gala de pragmatismo. Los flujos de inmigración ilegal cayeron a menos de la mitad, gracias a medidas a la vez agresivas e ingeniosas, mientras la presidenta moderaba su postura contra el matrimonio entre parejas del mismo sexo y se alineaba con sus pares de la Unión Europea en el sólido respaldo a Ucrania. LEA TAMBIÉN Más importante aún, para 2025 redujo el déficit fiscal, de un aterrador 8,9 por ciento del PIB en el año anterior a su llegada al poder a 3,3 por ciento. La inflación anual cayó de 8,7 por ciento cuando fue elegida a 2,9 por ciento en julio pasado. Y el desempleo pasó de 8 por ciento [...] a 5,7 por ciento en julio de 2026.Política migratoriaAunque envuelta en numerosos debates, la política de Meloni contra la inmigración ilegal tiene cifras que mostrar. En 2022, 105.000 personas procedentes del norte de África atravesaron el Mediterráneo y llegaron a las costas italianas, una cifra que aumentó a 157.000 en 2023, durante el primer año en que Meloni intentaba poner a andar su estrategia.Para 2024, la caída fue significativa: 66.000 inmigrantes llegados por mar, 60 por ciento menos. La cifra se mantuvo casi igual en 2025, pero para este año van 19.000 en 8 meses, contra 42.000 en el mismo período del año anterior.Crisis migratoria en Ceuta sigue semanas después de la entrada de miles de personas desde Marruecos. Foto:AFPLa estrategia de Meloni buscó acelerar los procedimientos de expulsión, pero el efecto de la medida fue limitado. Por eso, instó a la Unión Europea a firmar un acuerdo con el Gobierno de Túnez —de cuyas costas viene la mayoría de las barcazas con migrantes—, por medio del cual la UE comenzó a pagarle al régimen tunecino millonarias sumas desde 2023, a cambio de que detenga a los refugiados, muchos de los cuales no proceden de ese país sino del África subsahariana.En 2023, la ayuda ascendió a 105 millones de euros (unos US$ 120 millones), para reforzar sus equipos de guardacostas y control fronterizo. En 2024, la UE entregó 150 millones de euros más. A cambio, Túnez frena a miles de migrantes cuando intentan entrar al país y evita que otros tantos miles que logran ingresar se embarquen hacia Italia. Varias ONG han cuestionado el acuerdo porque aseguran que, en esa tarea, Túnez viola los derechos humanos de los migrantes. LEA TAMBIÉN “A pesar de pruebas documentadas de esas violaciones, la UE ha apartado la vista y ha firmado el memorándum de entendimiento sin incluir salvaguardias efectivas de derechos humanos”, declaró en julio Heba Morayef, directora de Amnistía Internacional para el Norte de África. “Esas violaciones incluyen interceptaciones marítimas peligrosas (...) y expulsiones colectivas ilegales que han implicado tortura y otros malos tratos, incluida la violación sexual”, agregó Morayef.“Lo que Bruselas ha hecho, a instancias de Meloni, es dejar en manos de un dictador, Kaïs Saied, quien en 2021 cerró el Parlamento, arrestó a cientos de opositores e intervino a las malas el Poder Judicial, el trabajo sucio de detener sin consideración humanitaria alguna, a los migrantes que llegan a Túnez para intentar embarcarse a Europa”, le explicó en París a EL TIEMPO, la semana pasada, un diplomático europeo que pidió la reserva de su nombre.Crisis migratoria en Ceuta sigue semanas después de la entrada de miles de personas desde Marruecos. Foto:AFPOtra de las medidas adoptadas por Meloni ha sido la de pagar al Gobierno de Albania —al otro lado del mar Adriático— para que reciba, en dos centros de detención construidos, financiados y gestionados por Roma, a los ilegales que consiguen llegar a las costas italianas y demandan el estatus de asilados.El costo de la operación con Albania —que ha sido frenada en varias ocasiones por la justicia italiana— es de 670 millones de euros (unos US$ 780 millones), con resultados no muy alentadores: solo 101 personas han sido repatriadas a sus países de origen desde estos centros de retención, lo que, según los críticos, no justifica tan descomunal inversión, pues cada repatriación le habría costado al fisco italiano mucho más de medio millón de euros. “Estas cantidades estarían mejor utilizadas en nuestros hospitales y colegios”, declaró hace unas semanas Elly Schlein, líder del opositor Partido Demócrata.Pero Meloni defiende su estrategia y pone por delante las cifras de la significativa reducción de migrantes ilegales. Además, ha planteado que, ante la escasez de mano de obra y el envejecimiento de la población italiana, Italia debe poner a andar un mecanismo de migración legal de trabajadores preparados, una señal más de su pragmatismo. LEA TAMBIÉN Las elecciones de 2027Quienes la conocen aseguran que Meloni no se arruga ante las críticas. Y si algo le sale mal, aguanta el golpe y sigue adelante. Es el resultado de una infancia complicada y de una carrera labrada en una batalla constante por convencer de sus capacidades a un entorno político mayormente masculino. Nació en Roma en 1977, y su madre, que ya tenía una niña, estuvo a punto de abortar antes de decidirse a traer al mundo a la pequeña Giorgia.Su padre, Francesco Meloni, un contador comunista, dejó el hogar cuando la menor de sus hijas tenía dos años, y solo las visitaba de modo ocasional. Cuando Giorgia cumplió 11 años, decidió dejar de verlo. Años después, Meloni padre fue detenido y condenado por tráfico de drogas, antes de morir sin haber retomado contacto con su hija menor. “La necesidad constante de estar a la altura y ser aceptada en un ambiente ante todo masculino —ha reconocido Meloni— probablemente venga de la falta de amor de mi padre”.La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante la reunión en Roma con el emir de Catar Foto:EFE/Palazzo ChigiLa joven estudió lenguas (habla francés, inglés y español, aparte de italiano) y se dedicó al periodismo, al tiempo que militaba en movimientos de derecha. Tenía 31 años cuando, habiendo sido elegida diputada en 2006, Silvio Berlusconi la nombró ministra de la Juventud en 2008, cargo en el que estuvo hasta 2011. Dos años después ayudó a fundar Hermanos de Italia, cuyo liderazgo asumió en 2014. Tiene una hija, Ginevra, con cuyo padre nunca se casó.No obstante el razonable éxito de su gestión y la estabilidad política que le ha traído a Italia, en marzo pasado recibió un duro golpe cuando su propuesta de reformar la jurisdicción constitucional fue derrotada en un referendo por 53,7 por ciento a 46,3 por ciento. Decidida a impulsar más reformas, propuso instaurar la elección popular directa del presidente del Consejo de Ministros, el cargo que ella ocupa, y que es designado por la Cámara de Diputados tras largas y engorrosas negociaciones entre los partidos. Busca con ello darle más poder y estabilidad al Ejecutivo. LEA TAMBIÉN Si no consigue el voto favorable de dos tercios tanto en la Cámara como en el Senado, la propuesta irá a referendo. Meloni espera que eso ocurra antes de las elecciones del año entrante, en las que aspira, con esas nuevas reglas, a prolongar un mandato que, en términos italianos, ya es longevo. 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