El patrimonio de los hermanos más poderosos de la política argentina actual crece muy por encima de la inflación. El presidente, Javier Milei, declaró bienes, depósitos y dinero por 295,2 millones de pesos (unos 200.000 dólares) a fines de 2025, un incremento nominal del 43% en un año y del 135% desde principios de 2024, según sus declaraciones juradas. La secretaria de Presidencia, Karina Milei, cerró 2025 con un patrimonio de 35,3 millones de pesos (unos 24.000 dólares), el triple que 12 meses antes y casi un 900% más que cuando su hermano menor llegó al poder, en diciembre de 2023.En el escrito presentado ante la Oficina Anticorrupción, el jefe de Estado argentino informó que es el propietario de una casa de 100 metros cuadrados en la ciudad de Buenos Aires, de dos vehículos, 20.000 dólares fuera del sistema bancario, 65.562 dólares en cajas de ahorro en Argentina y depósitos en pesos por el equivalente a otros 26.000 dólares más. La mayor parte del dinero de la secretaria de Presidencia son depósitos en pesos.El patrimonio de los hermanos Milei es mucho más discreto que el de algunos integrantes de su Gabinete con una extensa trayectoria política, como el del ministro de Economía, Luis Caputo, o el de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Al finalizar 2025, Caputo poseía bienes, depósitos y dinero por un total de 19.500 millones de pesos (unos 13,4 millones de dólares), un 64% más que a principios de ese año, lo que lo convierte en el más rico del Gabinete. Sturzenegger declaró un patrimonio de 3.641 millones de pesos (unos 2,5 millones de dólares), el segundo más alto entre los ministros.Las declaraciones juradas de Caputo y Sturzenegger revelan una paradoja de la política económica argentina: mientras el Ejecutivo pide a los empresarios que inviertan en el país y a los ciudadanos que confíen en el sistema financiero local, los dos ministros más ricos de Milei tienen casi todos sus ahorros en el extranjero. El caso más llamativo es el de Caputo, que tiene el 95% de su dinero fuera, en su mayoría en cuentas en dólares en Estados Unidos. “Tienen sus dólares en sus casas, ustedes están perdiendo plata, pero el que más pierde es el país, porque son dólares que no se canalizan al crédito”, decía Caputo a empresarios en marzo pasado. “Desde el sector privado hay que animarse a sacar los dólares de debajo del colchón, invertir y competir”, volvía a repetir el ministro de Economía hace sólo unas semanas en una charla organizada por la Cámara de Agentes de Bolsa de Argentina. Después de la exitosa amnistía fiscal en el primer año de Gobierno de Milei, el Congreso aprobó la denominada ley de inocencia fiscal, que permite a cualquier argentino ingresar divisas en el banco sin tener que explicar de dónde las sacó. El Gobierno confiaba en que la normativa aumentaría de forma notable los depósitos en dólares en el país, pero el efecto fue mucho menor al esperado por el recelo de los bancos, obligados a cumplir estándares internacionales contra el lavado de activos, y también de los ahorristas. El otro caso relevante es el de Sturzenegger. El ministro de Desregulación promocionó este año instrumentos de inversión en Argentina, pero una parte significativa del aumento de su fortuna en 2025 —un 53%— se justificó por el capital que tiene invertido en fondos que cotizan en Londres. El contraste entre el discurso oficial y la localización de los ahorros de algunos funcionarios hizo que la oposición peronista intentase obligarlos a repatriar su dinero por ley. En 2025, senadores de la coalición Unión por la Patria presentaron un proyecto denominado “Ley de recuperación de la confianza financiera” que propone obligar a los altos cargos de los tres poderes del Estado a repatriar como mínimo el 50% de los fondos o activos financieros que tengan declarados en el exterior. La iniciativa apuntaba explícitamente a una cuestión política: si el Gobierno reclama a los argentinos que confíen en la economía y vuelquen sus ahorros al sistema financiero nacional, sus propios funcionarios deben ser los primeros en ofrecer esa señal de confianza. La falta de apoyos ha impedido que el proyecto prospere.
El patrimonio de Milei crece un 43% en un año y el de su hermana Karina se triplica
Los ministros más ricos del Gobierno argentino mantienen sus ahorros en dólares en el extranjero, pese al discurso oficial que insta a confiar en el sistema financiero local










