Los brasileños adoran el suspense, los giros de guion y las sorpresas. Y muchos ansiaban hace semanas que alguna novedad —una revelación escandalosa, un nombre fresco…— sacudiera una campaña electoral que a muchos les sabía a más de lo mismo. Muy polarizada y con dos enormes bloques de votantes absolutamente decididos a apostar por el presidente Lula o Bolsonaro hijo, sea por adhesión genuina a su ideario o porque es el menos malo. Un nuevo nombre asoma con súbito ímpetu en ese panorama marcado por un empate técnico en las encuestas: Augusto Cury, 67 años, rico y famoso autor de libros de autoayuda, que acaba de romper la barrera de los dos dígitos al alcanzar un 11% en un sondeo de Nexus que da un 37% al presidente brasileño y un 31% al senador Bolsonaro.Mientras Cury gana fuerza en los sondeos y en redes sociales, con dos millones de nuevos seguidores en cosa de dos días, otro nombre que mostraba cierto potencial de alterar la dinámica Lula-Bolsonaro fue silenciado el lunes por una controvertida decisión judicial: el candidato antisistema Renan Santos, 42 años, líder del partido Missão (misión), empresario y antiguo activista, fue excluido de los debates electorales, de redes sociales y perdió el acceso al fondo público de financiación de campañas electorales por una decisión cautelar de un juez del Tribunal Supremo.Argumentó el magistrado José Antonio Dias Toffoli que Santos registró fuera de plazo varias de sus cuentas en redes sociales, de manera que eludió las restricciones que afectan a los candidatos y se benefició de los algoritmos cuando no debía. Una irregularidad que, según la prensa brasileña, afecta a miles de candidatos que concurren a las elecciones de octubre. Menos de 24 horas después, el mismo juez levantó el veto. La aparición de Cury como el candidato sorpresa —a falta de ver si esa posición es algo efímero o se consolida— ha eclipsado por ahora la exclusión del líder de Missão, un derechista abanderado de propuestas radicales y que genera enormes entusiasmo entre los más jóvenes, sobre todo los hombres.Hasta el presidente Lula quiere saber más del adversario que asoma un poquito la cabeza en lo que hasta ahora ha sido un mano a mano entre él y el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. “¿Quién es este Cury?”, preguntó el mandatario a los banqueros y empresarios más poderosos de Brasil, a los que este lunes invitó a cenar al palacio presidencial para “escucharlos”. El gran tema de conversación, las tasas de interés (14% al año), según la prensa brasileña. Cury es un psiquiatra que debe su fama a los libros de autoayuda aunque también gana dinero como empresario y productor agrícola. Asegura haber vendido más de 40 millones de ejemplares. En una reciente entrevista se presentó como una tercera vía frente a la extrema polarización política con esta definición de sí mismo: “Mi mente es capitalista, con todos los atributos del capitalismo, meritocracia, Estado pequeño, emprendedurismo, libertad de expresión, protección de la familia.., pero mi corazón es social”, explicó, según O Globo. También se declara cristiano. Su discurso huye de ideologías con argumentos como que “cuando matan a una mujer el dolor no es de izquierdas ni de derechas”.En un movimiento nada raro en la política brasileña, el psiquiatra tocó las puertas de varios partidos hasta que uno, Avante, se la abrió y lo puso a la cabeza de su candidatura para la Presidencia. Otro de los atractivos que ofrece es su patrimonio personal. Para muchos, su fortuna de 40 millones de dólares es un antídoto ante la tentación de enriquecerse de manera ilegal.