La violencia vuelve a estremecer a Cúcuta, la principal ciudad colombiana sobre la convulsa frontera con Venezuela. El potente estallido de un carrobomba en una estación de policía en Los Patios, parte del área metropolitana, mató a un civil y dejó al menos 11 heridos, entre policías y civiles, dos de ellos de gravedad, según han confirmado las autoridades desde el lugar, al que viaja este martes el presidente Abelardo de la Espriella para encabezar un Consejo de Seguridad con toda la cúpula de la Fuerza Pública. La detonación se produjo hacia las 11.15 de la noche del lunes en las instalaciones de la Policía, sin que hasta ahora alguno de los numerosos grupos armados que operan en el departamento de Norte de Santander se haya atribuido el ataque. “No vamos a dejar sola a una sola región de Colombia. Donde los terroristas pretendan sembrar miedo, allí estará el Estado con toda su fuerza”, ha reaccionado De la Espriella, que apenas se posesionó el pasado 7 de agosto con la promesa de recuperar la seguridad. “Vamos a perseguir con mano de hierro a quienes atenten contra los colombianos, hasta capturarlos, desmantelar sus estructuras y devolverles la tranquilidad a nuestras comunidades. Colombia no se arrodilla ante el terrorismo”, agregó el mandatario en un mensaje en sus redes sociales a primera hora de la mañana. La Defensoría del Pueblo ha advertido desde finales de 2024 sobre los riesgos en los municipios del área metropolitana en su sistema de alertas tempranas. En particular, sobre el fortalecimiento de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional en la ciudad fronteriza y también sobre la presencia del Clan del Golfo, la mayor banda del narcotráfico, que se denomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC). “Persisten diversos repertorios de violencia como el sicariato, la extorsión, el tráfico de armas, el microtráfico, la trata de personas, las amenazas a través de canales digitales, el hurto y el tráfico de migrantes”, advierte en sus informes de seguimiento. Cúcuta es la capital de Norte de Santander, sobre la porosa frontera de más de 2.200 kilómetros con Venezuela, uno de los departamentos más golpeados por el conflicto armado. Es también uno de los departamentos con más cultivos de hoja de coca en el país, concentrados en la región del Catatumbo, en la que todavía se mueven un archipiélago de grupos armados ilegales, entre los que se destaca el ELN, la última guerrilla en armas, que opera en ambos lados de la línea limítrofe. El ahora expresidente Gustavo Petro, el antecesor de De la Espriella, buscó negociar con el ELN como parte de su política de paz total, pero ese intento naufragó por una violenta arremetida guerrillera en el Catatumbo que provocó más de 100.000 desplazados. La ONU ha reportado más de 260.000 hectáreas de narcocultivos en todo Colombia al cierre de 2024.“Cúcuta será el primer escenario de una política clara: recuperar la autoridad, proteger a los ciudadanos y devolverle el Estado a las regiones”, prometía de la Espriella a principios de julio, antes de posesionarse, cuando inauguró allí sus “empalmes territoriales”. En medio de una violencia recrudecida, recibió un país con más de 27.000 integrantes de grupos armados organizados, varios en expansión, y al menos 14 zonas de disputa activa entre actores ilegales, de acuerdo con las estimaciones de la Fuerza Pública recogidas por la Fundación Ideas para la Paz (FIP). Norte de Santander concentra muchos de los principales desafíos. El nuevo ministro de Defensa, el general retirado Jorge Mora, es oriundo de Cúcuta y conoce los problemas de un departamento asediado por el crimen y la guerra.La principal ciudad fronteriza no es ajena a todo tipo de atentados. La lista es extensa. Cúcuta ha sido epicentro de una desordenada violencia que precede la llegada de De la Espriella al poder. A mediados de 2021, un carro bomba en una brigada del ejército dejó decenas de heridos, y también en esos días recibió una ráfaga de fusil el helicóptero en el que viajaba el entonces presidente Iván Duque. En diciembre de ese año, otros estallidos de madrugada en el aeropuerto Camilo Daza provocaron la muerte de tres personas –dos policías y el hombre que transportaba los explosivos–.En abril de 2023, un estallido en un concurrido sector del centro de la ciudad dejó una persona muerta y varios heridos. Al año siguiente, el alcalde recién posesionado, Jorge Acevedo, denunció las amenazas de muerte de un cabecilla que decía pertenecer a las bandas binacionales AK47 y Tren de Aragua, parte del archipiélago de organizaciones criminales. El de este lunes es por lo menos el cuarto ataque con explosivos en lo que va de este año, y el 6 de junio fue asesinado por sicarios, frente a su esposa e hijos, el periodista Cristian Herrera. Cúcuta y su área metropolitana se han convertido en un espacio de proliferación y fortalecimiento de grupos delincuenciales y, además, un punto de disputa de grupos armados organizados. “El ELN se ha convertido en una de las estructuras armadas más consolidadas en esta zona, con presencia directa en áreas rurales y urbanas de Cúcuta”, advierte un informe de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) sobre la urbanización del conflicto en Colombia. Su intención es generar control directo en zonas fronterizas como La Parada, el asentamiento que se ha levantado junto al Puente Simón Bolívar, el más tradicional de los pasos binacionales. Allí mantiene actividades extorsivas y garantiza corredores para el narcotráfico.
Al menos un muerto por un carrobomba en la frontera de Colombia con Venezuela
El atentado terrorista contra una estación de policía en Los Patios, parte de la zona metropolitana de Cúcuta, es el primero en el Gobierno de Abelardo de la Espriella













