Ainhoa Martínez 01/09/2026 15:08 Actualizado 01/09/2026 16:02 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn el valle de Fordon, situado en el centro-norte de Polonia, cerca de un desfiladero fluvial del río Vístula, se encuentra el yacimiento funerario de Pień. Una zona que, en diversas excavaciones realizadas a lo largo de las últimas décadas, ha ido revelando los restos de dos cementerios: uno altomedieval (datado de la segunda mitad del siglo X y la primera mitad del siglo XI d. C.) y otro posmedieval (del siglo XVII).Sin embargo, el verdadero descubrimiento de las 101 tumbas encontradas en un área de 920 m² de los cementerios llegó tras inspeccionar su interior. Las excavaciones de los arqueólogos desvelaron prácticas funerarias atípicas que tenían como objetivo evitar que los muertos abandonaran sus tumbas, una acción que apuntaría al empleo de prácticas antidemoníacas. Hoz encontrada apuntando a la garganta del esqueleto. Journal of Archaeological Science: ReportsEn concreto, se descubrió una tumba posmedieval que contenía los restos de una joven enterrada con una hoz y un candado, que los expertos analizaron con detalle posteriormente. Ubicada a uno 35 cm de profundidad, la tumba rectangular contenía un esqueleto cuyo individuo fue enterrado completamente extendido, boca arriba. Sin embargo, la posición de los brazos, orientados hacia un lado, evidenciaba una alteración posterior de la tumba, según explicaron los investigadores en una revista académica.En el cuello del esqueleto es donde se observó una gran hoz elíptica con la hoja dentada apuntando hacia la garganta de la difunta. En cambio, sobre el dedo gordo del pie izquierdo colgaba un candado triangular que, aunque originalmente estaba cerrado, se halló abierto. Además de estos dos objetos de hierro, los excavadores encontraron fragmentos de una decoración de seda de un tocado en el cráneo y cerca de la mandíbula.Candado triangular hallado en el dedo gordo del pie izquierdo. Journal of Archaeological Science: ReportsEstos curiosos hallazgos finalmente han tenido una explicación de la mano de los arqueólogos polacos en la revista Journal of Archaeological Science. Según los resultados de la investigación, la presencia y el uso del candado sugieren “el empleo de prácticas destinadas a proteger a los vivos de los muertos”, dentro de un contexto simbólico y ritual.El hallazgo de tumbas con hoces no resulta del todo inusual, ya que se han documentado otras fosas de época medieval en la región de Europa Central. Sin embargo, la posición de la hoja orientada hacia la garganta del difunto puede interpretarse de varias maneras. Por una parte, la colocación de la hoz en la tumba garantizaba que el difunto permanecería allí y no podría dañar a los vivos, y a su vez también podía servir para proteger a los muertos de las fuerzas del mal. Pero, por otra parte, la colocación de la hoja apuntando al cuello se puede interpretar como una medida de precaución contra el posible daño del difunto a los vivos. Esta última teoría se explica porque en el siglo XVII, en Polonia y otros países de la región de Europa del Este, estaban muy extendidas diversas prácticas destinadas a proteger a los vivos de los muertos. Según los investigadores, la tumba de la joven demuestra estas “prácticas de carácter protector/antidemoníaco e ilustran vívidamente las supersticiones, incluida la tendencia a culpar al difunto de las desgracias y el miedo a lo desconocido en la Mancomunidad Polaco-Lituana del siglo XVII”. A pesar de los resultados de las últimas pesquisas, la causa de la muerte de la joven continúa siendo un misterio.
Resuelto el misterio del cadáver móvil de la tumba 'antivampiros' de Polonia
Los investigadores encontraron evidencias de prácticas antidemoníacas, como una hoz en el cuello y un candado en el dedo del pie






