El presidente de EEUU, Donald Trump, ha dado a entender que se está planteando retirar el apoyo de su país a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas, una medida susceptible de tensar la “relación especial” entre Londres y Washington.

“Siempre reviso todas las posturas, esa es solo una de muchas”, respondió Trump a los periodistas en la Casa Blanca cuando le preguntaron si se planteaba cambiar la postura oficial de EEUU respecto al archipiélago del Atlántico Sur, reclamado históricamente por Argentina, que reivindica su soberanía.

EEUU mantiene una postura oficial neutra sobre la soberanía de las islas, aunque en la práctica reconozca la administración británica. El Reino Unido, que las llama Falklands, reclamó por primera vez la soberanía a finales del siglo XVII y viene ejerciéndola de forma casi ininterrumpida desde 1833. El ejército argentino tomó las islas en 1982, desencadenando un conflicto militar con el Reino Unido.

Los comentarios de Trump son la señal más clara hasta el momento de que la Casa Blanca está dispuesta a utilizar la disputa por Malvinas como palanca de presión con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, con el objetivo de que su gobierno aumente el gasto en defensa y las contribuciones a la OTAN.