Davos no sabe lo que es una familia, al menos, de verdad. Este perro, un cruce de podenco que ahora tiene cinco años, recaló en una casa de cachorro. Al crecer se complicó todo, porque creció más de lo que tenían pensado y lo abandonaron. Su siguiente destino fue una finca, pero la idea tampoco terminó bien. El peludo se asustó y se escapó.

“Se escapó y, cuando apenas tenía un año, fue encontrado vagando solo por el campo. Nadie quiso recuperarlo. Ni su primera familia, ni la segunda… Y así fue como acabó en la perrera”, explican desde la Asociación Huelva Ayuda y Defensa Animal (HADA), creada para ayudar a los animales abandonados de la provincia de Huelva y que se ha hecho cargo de su cuidado.

Sin embargo, su personal denuncia la irresponsabilidad con la que tienen que lidiar a menudo: “Ocurre en muchas ocasiones cuando alguien decide deshacerse de un animal sin pensar en lo que sentirá ni en lo que será de su vida”. Las víctimas tienen cara y nombre. En este caso, el rostro del abandono es el de Davos.

Actualmente, Davos tiene 5 años, pesa 25 kilos y no le guarda rencor a nadie. Prueba de ello es lo cariñoso que se muestra con todas las personas que se acercan a él: “Es un cruce de podenco maravilloso: cariñoso, sociable, bueno y compatible con otros perros”.