Al menos ocho personas han muerto esta madrugada en Kiev y otras cuatro han perdido la vida en los alrededores de la capital ucraniana en un nuevo ataque ruso con misiles balísticos y drones contra la región capitalina, según el balance de víctimas ofrecido por el Servicio de Emergencias de Ucrania.
Seis de los muertos que se conocen hasta el momento son trabajadores de la empresa pública ferroviaria ucraniana, Ukrzaliznytsia, según ha anunciado la propia empresa. El ataque ruso de anoche ha tenido como sus principales objetivos infraestructuras de la compañía.
Otras cuatro personas murieron en ataques a infraestructura industrial y a una gasolinera en la localidad de Boríspil, cerca de Kiev. Además, numerosos edificios de viviendas sufrieron daños por la caída de drones o misiles rusos en la región.
Otro de los ataques provocó daños en un paso fronterizo de Ucrania con Rumanía, según dijo en X el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. “Un cruce fronterizo con Rumanía fue dañado de forma deliberada, ya que es infraestructura para exportaciones”, aseguraba el líder ucraniano.
Rusia ya ha atacado en varias ocasiones en las últimas semanas pasos fronterizos con Moldavia, y ha conseguido paralizar casi por completo la actividad de los puertos ucranianos del mar Negro con ataques constantes a la infraestructura portuaria y a barcos mercantes, la mayoría de los cuales rechazan ahora acercarse a la costa ucraniana por miedo a ataques.






