Entrevista Exclusivo suscriptores Stéphanie Lavaux, rectora de la Universidad del Rosario Foto: Milton Díaz - EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA31.08.2026 22:15 Actualizado: 31.08.2026 23:29

La Universidad del Rosario nombró a Stéphanie Lavaux como su nueva rectora para el periodo 2026-2031. Esta francesa, con 26 años de experiencia trabajando en la educación superior colombiana, estará al frente de una de las universidades más prestigiosas y de mayor impacto del país. LEA TAMBIÉN En diálogo con EL TIEMPO, la nueva rectora (que entrará en funciones a finales de octubre) habló del rumbo que espera que la institución tome durante su administración, y anunció que contempla una gran “revolución curricular” al interior de la universidad, en la que hay cabida para carreras más cortas, nuevos programas académicos e incluso la posibilidad de ofertar programas técnicos y tecnológicos. “Al finalizar, quiero que esta sea la universidad más innovadora de Colombia”, expresó.¿Cómo ve a la Universidad del Rosario que usted recibe?Luego de mucho tiempo en la Universidad del Rosario, duré seis años en otro lugar. Voy a tomarme las próximas semanas en el proceso de empalme para poder analizar bien el estado actual de la universidad. Pero quisiera de todas formas decir que, aunque no tengo los datos, siento que llego a una universidad con un talento humano crecido sobre el cual podemos construir este Rosario que queremos para los cuatro próximos años. Siento una voluntad y un deseo de comerse el mundo. Sin duda es una universidad fortalecida en los últimos años.¿Cuál es, a grandes rasgos, la hoja de ruta que usted espera construir?Ya llevo 26 años en educación superior en Colombia, dediqué mi vida a la educación superior en Colombia y a pesar de que la educación superior se mueve en este país muy ágilmente, hay cosas que tengo muy claras. Primero, la idea es impulsar una revolución curricular y sobre las formas de aprender. La idea es establecer nuevos programas pensados en alianza con los sectores productivos, con los sectores sociales, comunitarios y culturales. Hay que repensar los programas. Y esta revolución implica cambiar la forma de cómo enseñamos y cómo aprenden los estudiantes. Me refiero a metodologías mucho más prácticas, experienciales, inmersivas, vivenciales. Hay una vida por fuera de las aulas. Colombia misma tiene que ser un laboratorio vivo para que los estudiantes alcancen estas competencias y estos resultados de aprendizaje.Stéphanie Lavaux, rectora de la Universidad del Rosario Foto:Milton Díaz - EL TIEMPO¿Cómo lograr eso?No tenemos que seguir pensando la educación superior como una continuidad, un plan de estudios medido en términos de aula y de vez en cuando una experiencia de pasantías. No, debe ser muy experiencial desde el inicio. ¿Por qué no enseñamos administración de empresas haciendo que los estudiantes monten su propia empresa desde el inicio, por poner un ejemplo? Estas generaciones de egresados rosaristas son los que van a conducir el destino de la nación en todos los segmentos, políticos, económicos, culturales, comunitarios, sociales. Tienen que conocer la Colombia profunda. Tienen que hacer inmersiones sociales al lado de las comunidades más vulnerables para saber cómo dirigir un país diverso, y un país que se debe conocer desde sus raíces hacia arriba.¿Qué transformaciones serán necesarias para alcanzar este objetivo?Debemos pensar en términos de una universidad para todos los colombianos, multiedades, multiformatos. Hay una vida por fuera del pregrado y del posgrado. Colombia necesita técnicos y tecnólogos, necesita gente capacitada con formaciones cortas, pero de altísimo valor agregado, que le permita encabezar grandes transformaciones. Eso es lo que denomino yo una multiversidad.¿O sea que está pensando en incursionar en carreras técnicas y tecnológicas? Vamos a ponerla en la agenda. Esta decisión la tomaremos juntos. Pero hay que poner el tema en la agenda de discusión de la universidad. Así como también hay que poner en la agenda una universidad centrada en el aprendizaje a lo largo de la vida, el famoso lifelong learning.¿Esta transformación también pasa por carreras más cortas? Sí, sin duda. Pero yo creo que el reto no está en el número de años. El reto está en el valor agregado que uno puede dar muy rápidamente al estudiante, que este valor agregado lo reconozca la sociedad. Es decir, que uno vea la impronta y la huella. Así sea formación corta o larga, la experiencia tiene que ser completamente repensada. Si alguien estudia en el Rosario, desde el primer momento va a tener una experiencia que le va a agregar valor y que va a ser certificada para que la sociedad lo reconozca.¿Esto pasa también con la idea de formación apilable y mediante microcertificaciones? Así es, un modelo apilable, de mucha flexibilidad. Lo que necesita Colombia es gente con conocimientos que pueda poner en práctica en poco tiempo. La universidad tiene que reconocer aprendizajes previos, apilarlos, apilar todas las certificaciones, darle vigencia, darle fuerza. Ese es el rol de la universidad, poner su saber hacer al servicio de una sociedad y no solamente esperar cinco años obtener un título.De los muchos retos del sector, uno de los que más genera preocupaciones es el de la irrupción de la inteligencia artificial. ¿Cuál es su visión al respecto?La inteligencia artificial es un hecho. Esto no es una opción, la discusión no puede ser si la acepto, si la apruebo, o si la prohíbo, eso ya está mandado a recoger. Yo no sé si todos somos conscientes de que nuestra generación tiene el lujo de haber vivido el antes y el después. Hay que abrazar esta transformación de manera responsable, ética y creativa. No se trata de hacer alianza con los grandes grupos de inteligencia artificial del mundo, sino de crear nuestro propio modelo de inteligencia artificial pensado por y para la educación, en todos sus niveles. Es decir, pensados en diálogo socrático, no en entregar respuestas o hacer el trabajo, que rete intelectualmente al estudiante. Y para eso, el mundo necesita que las universidades nos despertemos, que invirtamos tiempo y talento para crear inteligencia artificial al servicio de la educación. Eso sí, en un marco muy ético.Stéphanie Lavaux, rectora de la Universidad del Rosario Foto:Milton Díaz - EL TIEMPO¿De qué manera ponerla al servicio de la educación?A veces a uno se le olvida que la inteligencia artificial no es solamente para apoyar docencia. Es una tecnología que está ahí para grandes programas de investigación, a favor de la administración de la universidad, para cambiar procesos internos y hacerlos mucho más ágiles y efectivos. También está para prevenir la deserción y aumentar la permanencia estudiantil, para los primeros auxilios psicológicos y para la salud emocional de los estudiantes. Sus utilidades van mucho más allá del trabajo en las aulas.¿Y cómo se articularía esta estrategia con el tema curricular que usted ha mencionado en un mundo donde las respuestas están a un clic?Este fenómeno de usar la IA para obtener respuestas que antes se encontraban en las aulas no va a cambiar aunque queramos. Pero creo que una universidad bien pensada, bien hecha, es una universidad que sabe utilizar estos cambios para darle un valor agregado a la educación. El problema no es que el estudiante utilice esta inteligencia artificial todopoderosa que le hace el trabajo sino cómo a pesar de esto atender a un ser humano que necesita ser retado intelectualmente. Y si ya sabemos que la tecnología da las respuestas, debemos cambiar los currículos para que el estudiante se obligue a pensar, pero también replantear la forma de evaluar. Si una inteligencia artificial.En los últimos años la universidad pasó por momentos desafiantes en el tema financiero. ¿Recibe una institución que aún arrastra con estas dificultades?Aunque de momento no cuento con todas las cifras, puedo decir a ciencia cierta que la universidad está recuperada, es sólida y tan sólida es que vamos a poder invertir para los próximos cuatro años en ser la universidad más innovadora de Colombia, América Latina y más allá. Es decir, hay solidez, hay confianza en la dimensión financiera.¿Y se arrastra hoy con un golpe reputacional a partir de esos hechos?Lo que me importa es la reputación que vamos a construir en los próximos cuatro años. Verdaderamente y lo que más me importa en este momento es hacer de la Universidad del Rosario un referente de innovación y esa es la reputación que queremos alcanzar. Cuando nos volvamos a ver en cuatro años vamos a analizar si esto se logró o no.En ese momento también se pusieron en duda algunos procesos administrativos. ¿También está saneada esta situación?Yo creo que sí. Acabo de pasar por un proceso muy transparente, de grandísima responsabilidad, que cuidó a las personas, con un colegio electoral muy transparente, abierto a la escucha de toda la comunidad. Eso es lo que la gente me ha transmitido hoy, por eso me permito decirlo. Fue un proceso de altísimo respeto, altísima escucha y altísima osadía. Y que esto se dé en un proceso tan importante como la elección de rector es un buen síntoma de lo que está ocurriendo al interior de la institución.¿Cuál va a ser la relación de la universidad frente a su relación con este nuevo gobierno que también está empezando?La Universidad del Rosario tiene una responsabilidad histórica desde sus raíces. Siempre debe desenvolverse con neutralidad, con todo lo que quiere decir ser universidad, es decir, generar conocimiento, a través de todas las ciencias. Debemos estar al lado de cualquier gobierno para mostrar un camino posible, destacando que el sistema de educación superior colombiano es por esencia mixto. Y yo que vengo de otro sistema en Francia. Por eso puedo decir que aprecio muchísimo la mixidad del modelo colombiano. Este gobierno, como todos los que puedan venir, van a poder contar siempre con la Universidad del Rosario.¿Usted esperaría que el nuevo Gobierno revitalice al Icetex?No hay duda. El Icetex es un instrumento que da acceso a muchas personas que no podrían estudiar en otras condiciones. Y no solamente el Icetex, hablamos de muchas entidades que promueven que los colombianos se sigan formando en posgrado como Colfuturo. La educación superior necesita del gobierno apuestas transformadoras que den acceso a todas las universidades a la mayoría de los colombianos.¿Qué más esperaría de este Gobierno hacia el ecosistema de educación superior?Hay que dar tiempo al gobierno para que haga visible y más sólida sus nuevas apuestas. Pero esperaría que se hicieran grandes apuestas como en el pasado. Cuando fui vicerrectora de esta universidad acogí el programa Ser Pilo Paga, por ejemplo. ¡Qué programa tan lindo! Con todos sus defectos, dio acceso a educación superior a quien antes no podía acceder. Yo aspiraría a que, efectivamente, el gobierno piense también en cómo dar acceso masivo a la educación superior de manera mixta a todos los colombianos.Hace un rato me habló de crear nuevos programas académicos. ¿Cuentan con la flexibilidad desde el estado para lograrlo?Es muy cierto que suelen haber muchas trabas. Pero muchas veces las universidades mismas nos ponemos las trabas con procesos, proyectos y procedimientos engorrosos al interior. Sí, el Ministerio debería ser mucho más ágil. Para eso está la acreditación en alta calidad. Ya hubo una evaluación muy fuerte. Muchas universidades tenemos esas acreditaciones y además estamos acreditadas internacionalmente. Eso demuestra que lo estamos haciendo bien. Por eso creo que es posible acelerar los procesos de renovación del portafolio de los programas, porque ya hay una confianza construida. Pero incluso si todo siguiera igual de engorroso que hoy, las universidades debemos pellizcarnos.Stéphanie Lavaux, rectora de la Universidad del Rosario Foto:Milton Díaz - EL TIEMPOCuando termine este período en 2030, ¿cuál quisiera que fuera el legado o la imagen que usted deje en la comunidad universitaria?Primero, que la Universidad del Rosario sea verdaderamente reconocida en Colombia, en América Latina y en el mundo como una de las universidades más innovadoras. Más innovadora porque supo transformar completamente la experiencia de aprendizaje de sus estudiantes, porque supo, y este el segundo punto, fortalecer su capacidad científica al servicio del impacto social en este país. Estoy proponiendo una nueva expedición botánica para el siglo 21. Una alianza con muchos otros actores para que podamos volver a generar una revolución tan grande como fue la expedición botánica. Y finalmente, que toda la comunidad, los estudiantes, los profesores, el personal administrativo, los aliados, logren ver la experiencia universitaria como un ejercicio de felicidad genuina.MATEO CHACÓ ORDUZ | Subeditor Vida de Hoy Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.