<b>Nueva York </b>podría afrontar un otoño e invierno inusualmente cálidos y con menos nieve debido al desarrollo de un episodio del<b> Niño de gran intensidad</b>, que podría evolucionar hacia una de sus formas más extremas.El fenómeno se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial alcanzan <b>temperaturas superiores a lo habitual</b>, alterando la circulación atmosférica y modificando los patrones meteorológicos en distintas regiones del planeta.Para Nueva York, las primeras proyecciones apuntan a temperaturas por encima del promedio durante los próximos meses y a precipitaciones inicialmente inferiores a lo normal, según el meteorólogo sénior de AccuWeather Carl Erickson.El especialista señaló al <i>New York Post</i> que <b>el calor podría mantenerse durante septiembre, aunque octubre podría traer periodos breves de temperaturas más bajas</b>.
La influencia del Niño sería más evidente hacia finales del otoño y durante el invierno.La posibilidad de nieve no está descartada.
Una tormenta acompañada de suficiente aire frío podría generar nevadas a finales de octubre o durante noviembre, <b>aunque los expertos consideran prematuro establecer un pronóstico concreto</b>.Para diciembre, enero y febrero, algunos modelos contemplan un escenario diferente: temperaturas todavía relativamente elevadas, pero con un aumento de las precipitaciones.






