El respiro térmico de los últimos días llega a su fin con el inicio de septiembre, que traerá de vuelta temperaturas propias de pleno verano. Los termómetros subirán con fuerza a partir de mitad de semana, con máximas que podrían llegar a los 43 ºC. Los valores se situarán entre cinco y diez grados por encima de lo habitual para estas fechas, alcanzando registros propios de plena canícula."En estos próximos días nos veremos afectados por un nuevo domo de calor", explica a 20minutos Samuel Biener, meteorólogo de Meteored. Tras el paso del aire polar, las temperaturas irán subiendo progresivamente, con el ascenso más importante previsto para este miércoles. El jueves el calor "tocará techo" y el viernes se mantendrá en algunas zonas e incluso irá a más en la mitad este.El jueves será por tanto previsiblemente el día más caluroso del episodio. "Las temperaturas más altas se registrarán en el valle del Guadalquivir", señala Biener, que anticipa que Sevilla y Córdoba "van a superar claramente los 40 grados y podrían llegar a los 43 ºC". El calor será muy generalizado, con máximas por encima de los 30 ºC en gran parte del territorio y valores de 40 ºC o más en Badajoz, Cáceres, Ciudad Real, Lleida o Zaragoza. El viernes, aunque el episodio haya tocado techo el día anterior en muchas zonas, las temperaturas todavía podrían subir en el este y noreste.Las zonas de alta montaña y, especialmente, las costas de Galicia y del Cantábrico quedarán más al margen. En el resto del litoral, "el mar va a contener el ascenso de las temperaturas", explica Biener, aunque eso no impedirá que los valores sean más altos de lo habitual. En la costa mediterránea, además, la elevada humedad favorecerá una "mayor sensación de bochorno".El calor se dejará notar también durante las madrugadas. Entre el jueves y el viernes podrían registrarse "noches tórridas", con temperaturas que no bajen de los 25 ºC, en puntos de Andalucía, Baleares y la costa mediterránea. Biener apunta que esta situación podría darse en ciudades como Palma, Valencia, Alicante, Barcelona o Tarragona.En Canarias, el episodio dejará máximas de más de 35 ºC -especialmente en Gran Canaria- y noches igualmente muy cálidas. La calima ganará protagonismo en el archipiélago y el polvo en suspensión llegará también al sur de la Península. Este podría tener un doble efecto: contener ligeramente algunas máximas durante el día y, en cambio, favorecer temperaturas más elevadas durante la noche.Cambio en la circulación atmosféricaEl nuevo domo de calor responde a un cambio en la circulación atmosférica. "Ahora venimos de una irrupción de aire polar", indica el experto de Meteored, pero en los próximos días la situación va a cambiar por completo: una dorsal anticiclónica favorecerá la llegada de aire muy cálido. A ello se sumará una pequeña bolsa de aire frío que vendrá por el suroeste de la Península que, por su posición, ayudará a empujar ese aire cálido hacia España y reforzará el episodio. Esta es la combinación que "va a provocar un nuevo domo de calor", apunta el meteorólogo.Pese a las temperaturas que se alcanzarán, por ahora el episodio se quedaría a las puertas de ser considerado una ola de calor -para lo que debe durar al menos tres días consecutivos-. Las últimas previsiones han rebajado ligeramente el calor previsto para el viernes y no llegaría a cumplirse el criterio de extensión necesario. Según las previsiones actuales, "los criterios de extensión para hablar de una ola de calor no se cumplirían por muy poco", aunque habrá que esperar a las próximas actualizaciones de los modelos por si el escenario vuelve a cambiar. "De momento podemos llamarlo un pico muy intenso de calor, domo de calor o una situación de temperaturas muy altas", afirma Biener.El mes seguirá siendo cálido, pero con cambios a la vistaPese a su intensidad, el episodio será breve. "Por suerte parece que va a ser bastante corto", señala Biener. A partir del fin de semana las temperaturas empezarán a bajar, especialmente en la vertiente atlántica, mientras que aumentará la inestabilidad y las tormentas podrían ganar extensión e intensidad.El descenso, sin embargo, no supondrá todavía el final del ambiente veraniego. "Las tendencias muestran que la semana que viene seguiría siendo bastante más cálida de lo habitual", apunta el meteorólogo. Aunque no se espera que este episodio bata récords absolutos para septiembre, Biener destaca que en los últimos años se están registrando durante este mes temperaturas "similares a las que se registran en verano". De hecho, asegura que septiembre "cada vez se comporta más, en cuanto a temperaturas, como una prolongación de julio y agosto".El escenario podría empezar a cambiar durante la segunda mitad del mes. Las tendencias del modelo europeo con las que trabaja Meteored apuntan a que "las temperaturas tenderían a normalizarse en la mayor parte del país", especialmente hacia finales de septiembre, y muestran señales de una mayor inestabilidad, con lluvias que podrían ser más abundantes de lo habitual en la vertiente mediterránea, Baleares y zonas del centro y sur peninsular. "El refrán ya lo dice: septiembre o se lleva los puentes o se caen las fuentes. Parece que en la primera quincena se van a secar las fuentes y en la segunda veremos qué pasa, porque hay señales de inestabilidad", resume.Aun así, el meteorólogo insiste en que las previsiones a ese plazo deben tomarse con cautela: "Aquí la incertidumbre ya es muy grande". Una de las principales incógnitas está precisamente en las precipitaciones, en un contexto marcado por un Mediterráneo con temperaturas récord y "un El Niño que podría ser histórico, cuyo máximo llegará seguramente este otoño o a principios de invierno". Por ahora, las primeras señales apuntan a un otoño "más bien cálido y también inestable".