NoticiaLa mercancía podía generar ingresos ilegales superiores a $1.700 millones una vez puesta a la venta en bares y discotecas.En 11 diligencias de allanamiento realizadas en dos centros comerciales de Los Mártires fueron incautadas 8.520 unidades de licor adulterado. Foto: Gobernación de Cundinamarca.SUBEDITORA DE BOGOTÁ 31.08.2026 11:18 Actualizado: 31.08.2026 11:18

Un operativo realizado en dos centros comerciales de la localidad de Los Mártires permitió sacar de circulación 8.520 unidades de licor adulterado y más de 12.000 estampillas, tapas, sellos y otros elementos de seguridad falsificados que estaban destinados a ingresar al mercado.De acuerdo con las autoridades, se trata del mayor operativo de este tipo realizado hasta ahora y representa un golpe a un negocio ilegal que, una vez la mercancía llegara al consumidor final, podía generar ingresos superiores a los $1.700 millones.La intervención incluyó 11 diligencias de allanamiento adelantadas en dos centros comerciales de Los Mártires y fue resultado de una operación conjunta entre la Fiscalía General de la Nación, por medio de la URI de Usaquén y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), y la Gobernación de Cundinamarca.En las acciones también participaron la Brigada 13 del Ejército Nacional, el Batallón de Policía Militar No. 15, el Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas No. 5, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), la Federación Nacional de Departamentos y empresas protectoras de marca.La dimensión económica del negocio quedó en evidencia con la valoración preliminar realizada sobre los productos incautados. En el mercado clandestino o de acopio, cada una de las unidades podía venderse a intermediarios por valores que oscilaban entre los $7.000 y los $25.000.Bajo ese escenario, el valor estimado de la mercancía superaba los $639 millones antes de llegar a los establecimientos encargados de su distribución al público.La mercancía representaba ingresos superiores a los $1.700 millones. Foto:Archivo particularLa ganancia aumentaba considerablemente cuando las bebidas eran comercializadas en lugares como bares y discotecas. Según las estimaciones entregadas por la Gobernación de Cundinamarca, cada unidad podía terminar vendiéndose al consumidor por precios de entre $80.000 y $200.000, e incluso superiores.De haberse completado la cadena de comercialización, los ingresos ilícitos potenciales habrían superado los $1.700 millones. Para las autoridades, la incautación afecta tanto la disponibilidad de estas bebidas en el mercado como los recursos que podían obtener las estructuras involucradas en su distribución y venta.“Estas acciones conjuntas contribuyen a mejorar las capacidades de reacción contra la ilegalidad. Seguimos comprometidos con salvaguardar la vida de los cundinamarqueses y bogotanos y, por supuesto, con proteger las rentas departamentales”, señaló Luis Armando Rojas Quevedo, secretario de Hacienda de Cundinamarca.El operativo también tiene un componente relacionado con la salud pública. El retiro de las 8.520 unidades evitó que bebidas adulteradas llegaran a consumidores de Bogotá y Cundinamarca, con los riesgos sanitarios derivados de la fabricación y comercialización ilegal de este tipo de productos.“Retirar estas botellas del mercado significa evitar una potencial emergencia de salud pública en los hogares bogotanos y cundinamarqueses”, aseguró Amira Anaya, coordinadora del Grupo de Unidad de Reacción Inmediata del Invima.El comercio ilegal le representa a Cundinamarca pérdidas superiores a $80.000 millones al año. Foto:Gobernación de Cundinamarca.Además del peligro para quienes consumen estos productos, el comercio ilegal de bebidas alcohólicas tiene un impacto sobre las finanzas públicas. Según las estimaciones presentadas por la Gobernación, las actividades relacionadas con el licor ilegal representan para Cundinamarca más de $80.000 millones anuales que dejan de recaudarse por concepto del impuesto al consumo de licores.Tras el operativo, las autoridades reiteraron el llamado a comprar bebidas alcohólicas únicamente en establecimientos confiables y a desconfiar de productos ofrecidos a precios inusualmente bajos.También recomendaron revisar el registro sanitario y verificar antes de comprar o consumir una bebida el estado de las etiquetas, tapas, empaques, estampillas y demás sellos de seguridad, con el fin de detectar posibles alteraciones.La Fiscalía General de la Nación, la Gobernación de Cundinamarca y las demás entidades que participaron en la intervención anunciaron que continuarán desarrollando acciones de control contra la fabricación, adulteración, distribución y comercialización ilegal de bebidas alcohólicas.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.comLea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.