NoticiaEn lo que va del nuevo Gobierno han sido lanzadas tres operaciones aéreas contra el Eln y las disidencias de las Farc. La meta es de 15 operaciones. Bombardeo en Guaviare. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA31.08.2026 11:20 Actualizado: 31.08.2026 11:20
En lo que va del nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella, la Fuerza Pública ha lanzado tres operaciones de bombardeo: una contra el Eln en el Catatumbo, otra contra las disidencias de ‘Calarcá’ y una reciente operación contra el grupo de ‘Iván Mordisco’.En el segundo bombardeo, de acuerdo con Medicina Legal, tres de los 10 combatientes “en función continua de combate” que murieron en desarrollo de la operación militar eran menores de edad (dos de 15 años y uno de 16 años).“Debemos ser claros: el reclutamiento y la utilización de menores de edad en el conflicto constituyen un crimen de guerra y una grave infracción al Derecho Internacional Humanitario; es clara la responsabilidad de los Grupos Armados Organizados narcoterroristas, que infringen no solo el Estatuto de la Corte Penal Internacional, sino también la normatividad nacional que establece como tipo penal el reclutamiento ilícito”, dijo el ministro de Defensa, Jorge Mora, al salir a dar explicaciones por la operación.Presidente Abelardo De La Espriella. Foto:PresidenciaPese a esa situación, el presidente De La Espriella respaldó las operaciones militares “que combaten, con las armas de la República y conforme a la Constitución y la ley, a los grupos narcoterroristas”.En ese sentido, la idea es continuar con el cumplimiento de la meta de ejecutar 15 grandes operaciones en los primeros 100 días; de esa cifra ya se han realizado tres, que dejan hasta el momento 26 fallecidos, aunque ninguno, hasta ahora, es un cabecilla de alto valor de las estructuras armadas.Sin embargo, esta situación también supone una serie de retos que debe tener en cuenta la Fuerza Pública para continuar adelante con esta meta. Uno de los principales desafíos está al momento de lanzar estas operaciones y pasa por fortalecer la inteligencia y aumentar la precisión en la identificación de los objetivos, con el propósito de evitar que sus resultados produzcan efectos contrarios a los previstos dentro de la planificación de la operación.Artillería utilizada previo al bombardeo en Catatumbo. Foto:CortesíaEl profesor Fernando Rojas señaló que otro de los desafíos estará en la planeación de las operaciones militares. La estrategia, explicó, deberá mantener la capacidad de actuar contra las organizaciones criminales, pero bajo parámetros que permitan reducir los riesgos para la población civil en las zonas donde se desarrollen las acciones. En ese escenario, planteó que la contundencia contra las estructuras armadas deberá ir acompañada de procesos de inteligencia y verificación que permitan establecer con precisión los objetivos antes de autorizar una operación, por lo que el reto pasa por afectar las capacidades de los grupos criminales sin que el desarrollo de las acciones termine generando consecuencias sobre quienes no participan en las hostilidades.Para César Niño, experto en seguridad y defensa, y profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, el número de bombardeos ejecutados durante los primeros 100 días del Gobierno de Abelardo De La Espriella no debería convertirse por sí solo en un indicador para medir los resultados de la política de seguridad.“No importa el número de bombardeos. Lo que hay que precisar es cuán efectivos son y entender que el Gobierno Nacional no puede medir la seguridad en el número de bombardeos que se hacen contra los grupos criminales”, explicó el experto, quien considera que la recuperación de la seguridad deberá traducirse en resultados que puedan ser percibidos por la ciudadanía y no únicamente en el balance de operaciones militares.Niño señaló que las operaciones aéreas pueden hacer parte de la estrategia para ubicar y neutralizar integrantes de las estructuras armadas, pero considera que el Gobierno necesitará medidas de mayor alcance para afectar sus capacidades. “Los primeros 100 días, seguramente más allá de los bombardeos, requerirán esfuerzos mucho más profundos que simplemente hacer operaciones quirúrgicas para detectar y, por supuesto, neutralizar a los actores criminales”, sostuvo. El bombardeo se dio en Catatumbo contra el Eln. Foto:CortesíaOtro de los puntos planteados por el experto tiene que ver con quién determina el ritmo de las operaciones. Según Niño, el Estado no puede permitir que las acciones de las organizaciones criminales terminen definiendo la frecuencia o intensidad de la respuesta militar. Aunque los bombardeos pueden proyectar ante la opinión pública la capacidad militar del Estado frente a estas estructuras, advirtió que esa presión por presentar resultados tampoco puede conducir a errores.“Lo que no se puede mostrar con estos bombardeos son imprecisiones, que haya efectivamente errores y que se demuestre que el Gobierno Nacional está, entre comillas, desesperado por mostrar resultados. Esto es importante tenerlo presente para que el Gobierno no caiga en esa trampa”, afirmó.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













