Las fuerzas de seguridad turcochipriotas han detenido este lunes al capitán y siete miembros de la tripulación del ferry que se hundió el fin de semana con 267 personas a bordo frente a las costas del norte de Chipre, en un suceso que se ha saldado de momento con al menos ocho muertos y una veintena de desaparecidos.

Todos ellos, de momento bajo custodia a medida que avanzan las investigaciones, han acudido a lo largo de la jornada a declarar ante el tribunal de distrito de Kirenia, en el norte de la isla, frente a las costas de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, junto a una decena de personas que han sido citadas para testificar por lo sucedido el domingo.

Los sospechosos han sido acusados de "provocar la muerte de terceros por negligencia", según informaciones recogidas por la cadena pública del norte de Chipre, BRT, controlada por las autoridades turcochipriotas.

El barco se encontraba realizando la ruta que va desde la ciudad de Kirenia —conocida en turco como Girne— hasta la localidad de Mersin, en el sur de Turquía. Entre las personas que viajaban a bordo se encontraban 259 pasajeros y ocho miembros de la tripulación.

El incidente tuvo lugar poco después de la salida del buque, cuando empezó a naufragar después de que comenzara a entrar agua. Las primeras pesquisas apuntan a que el buque, operado por la empresa Filo Denizcilik, sufrió una ruptura en el casco. Hasta la fecha, han sido rescatadas con vida 239 personas.