Tadej Pogacar, flamante campeón del Tour de Francia y para muchos el mejor ciclista de la historia, tenía todo de cara para ganar su primera Vuelta a España. Había cosechado tres victorias de etapa y una ventaja en la general de 3 minutos y 50 segundos sobre el español Enric Mas. El esloveno no vacilaba: quería entrar en el club de los ocho corredores que han ganado las tres grandes vueltas (Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España).
Pero el guion ha cambiado por completo. Y lo hizo en una etapa llana, que ni estaba subrayada en el calendario. Pogacar se cayó el pasado sábado y sufrió una conmoción cerebral, una fractura con desplazamiento de la clavícula izquierda, una fractura cervical estable de la vértebra C7 y múltiples abrasiones. El corredor de UAE Team Emirates tuvo que abandonar y ahora tendrá que pasar por quirófano.
Con el esloveno fuera de la ecuación, el español Enric Mas pasó a convertirse en líder de la Vuelta. El segundo clasificado, Primoz Roglic, ganador de hasta en cuatro ocasiones de la carrera. Y que podría sumar su quinto título.
“La caída de Pogacar es una gran pena, es lamentable que haya caídas, y que sea Tadej uno de los afectados con el maillot rojo. Espero que se mejore rápido, aún nos quedan unas cuantas carreras y espero que llegue bien a ellas”, aseguró entonces Mas. Y avisó de que cogería la responsabilidad de mantener y retener el maillot rojo. Dicho y hecho.















