Los aficionados a difundir falsos mitos por las redes sociales para llamar la atención y conseguir el máximo de visitas a sus redes sociales, afirman que beber agua caliente o tibia nada más despertarse puede mejorar la digestión, aclarar la piel, reducir la hinchazón, estimular el tránsito intestinal y algunas cuantas cosas más. Otro tanto se dice del agua con limón o de beber agua en ayunas. Pero, ¿qué hay de cierto en ello? Pese al dicho “más claro que el agua”, el líquido elemento genera un gran caudal de preguntas. Muchas de ellas no resultan “insípidas”, “inodoras” e “incoloras”, sino que encierran interrogantes que afectan a cualquier persona.De entrada, beber agua es lo que recomiendan todas las autoridades sanitarias y los organismos científicos de referencia. No hay nada más saludable en verano para saciar la sed que beber agua. Sin embargo, por las cañerías de las redes sociales circulan estos mitos:Beber el agua muy fría quema más caloríasLa falsa creencia de que ingerir agua fría (o también tomar alimentos helados) quema más calorías que tomarla templada goza de muy buen salud. La mejor prueba es que esta creencia sigue levantando pasiones en ciertos foros, dando lugar a interesantes debates como, por ejemplo, si ducharse con agua fría “adelgaza” más que abrir el grifo con el símbolo rojo. La teoría subyacente es que el cuerpo ha de esforzarse y, consecuentemente, gastar más calorías para mantener la temperatura estable en 37 grados centígrados. Sin embargo, como ironiza Robert L.Wolke, profesor emérito de Química en la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.) y autor de Lo que Einstein le contó a su cocinero (Robinbook), “para calentar un vaso de 200 ml de agua a temperatura corporal, hacen falta menos de 9 calorías, el equivalente a un solo gramo de grasa. Si hacer régimen fuera tan fácil, los balnearios tendrían piscinas de agua helada (cuando se tiembla también se consume energía). Pero, desafortunadamente, mientras muchas sustancias se encogen cuando sus temperaturas bajan, las personas no”.Agua con limón Getty ImagesBeber agua con limón es anticáncerAlgunos influencers barajan la teoría de que el agua con limón “quema la grasa” o “activa el metabolismo”, y que beberla en ayunas tiene un efecto chiripitifláutico. También hay quien dice que beber agua con limón “corta el apetito” y lleva a comer menos a lo largo del día. Incluso que “desintoxica” (aunque alguien no esté “intoxicado”…) al ayudar a eliminar “las toxinas acumuladas” (algo de lo que se encargan, en realidad, los pulmones al respirar, las glándulas sudoríparas o el hígado y los riñones cuando vamos al baño). Según argumentan el dietista-nutricionista Julio Basulto y el pediatra especializado en alimentación infantil Carlos Casabona en Beber sin sed (Paidós), se trata de afirmaciones sin ningún tipo de rigor científico. Tanto es así que una experta mundial en nutrición, Marion Nestle, se refiere a las aguas que presuntamente tienen superpoderes (como el agua alcalina o el agua con “oxígeno”), con la palabra inglesa “silly”, que podría traducirse en este contexto como “ridículas”. Casabona y Basulto también señalan que algunos indocumentados afirman que beber agua con limón muy a menudo es “anticáncer” (si realmente fuera así, esta enfermedad ya habría desaparecido de la faz de la tierra y habría muchos más limoneros que ahora). “El único efecto que ha demostrado ejercer en nuestra salud el zumo de limón (sea o no en ayunas) es el de erosionar el esmalte de nuestros dientes. Nada más”, apuntan ambos expertos al alimón en el libro.Beber aguas saborizadas, aromatizadas o con edulcorantes bajos en calorías contribuye al mantenimiento del sistema inmuneAprovechando el tirón de la palabra “agua” como paradigma de salud y bienestar, han aparecido bebidas azucaradas, señalan Basulto y Casabona en Bebe sin sed. En general y, desde el punto de vista nutricional, este tipo de bebidas son poco más que agua con edulcorantes intensivos (acesulfamo K, aspartamo, ciclamato o similar), además de ciertos aditivos para aportarles sabor, aroma, color o asegurar su conservación, tal y como ha explicado en alguna ocasión, Ana Belén Ropero, profesora de Nutrición y Bromatología en la Universidad Miguel Hernández. Algunas aguas saborizadas llevan vitaminas y minerales para poder hacer algún tipo de declaración respecto a su funcionalidad (“contribuye al mantenimiento del sistema inmune” en condiciones normales, “mejora la función cognitiva”, “disminuye la fatiga y el cansancio” y así hasta un largo etcétera) No obstante, se trata de vitaminas y minerales fáciles de encontrar en la mayoría de los alimentos saludables.Agua con gas y una rodaja de limónGetty ImagesBeber agua con gas hidrata peorAunque “agua no hay más que una”, existen bebidas que pugnan por entrar en el olimpo de la hidratación saludable, como el agua con gas. Su consumo ha aumentado en el último lustro, aunque apenas supone el 3% del mercado de agua embotellada. Del agua con gas se dice de todo, aunque sea contradictorio: que si ayuda a perder peso, que si hincha la tripa, que si es beneficiosa para los riñones… Del agua con gas destaca una propiedad curiosa: produce una ligera sensación de hormigueo y una leve anestesia de la lengua. En cualquier caso, es una buena opción, salvo para quienes sufren reflujo gastroesofágico o hipertensión, ya que puede incrementar algo el aporte de sal. Aunque existe la idea de que el gas “hidrata peor”, esta creencia no se corresponde con la realidad, si bien alguna investigación concluye que podría generar en algunas personas una sensación de plenitud antes de lo que lo hace el agua sin gas, por la distensión del estómago.Beber agua caliente elimina virus y bacteriasSobre ingerir el agua tibia o caliente se dice que “derrite la grasa”, cura el dolor de garganta eliminando virus o bacterias, reduce el apetito de forma superior a como o hace el agua fría, así como que alivia los cólicos menstruales. Sin embargo, los gastroenterólogos recuerdan que la digestión depende del nivel general de hidratación y no de la temperatura del agua. Sobre el dolor de garganta, el alivio es parcial: el agua tibia puede reducir la irritación momentáneamente pero no elimina virus ni bacterias. También cabe considerar a todos los efectos un mito que beber agua caliente ayuda a la digestión y a la pérdida de peso. Sobre la garganta, la evidencia sí sugiere que los líquidos calientes pueden aliviar el dolor y favorecer la descongestión nasal. En cuanto a los cólicos, no se ha demostrado que beber agua caliente (a diferencia de aplicar calor externo) tenga efecto sobre el dolor menstrual.Lee tambiénBeber agua en ayunas deja el abdomen planoBeber agua en ayunas se ha convertido en uno de los métodos más difundidos en las redes sociales para perder peso rápidamente. Se trata de un mito sin fundamento, salvo que el agua sustituya a una bebida azucarada en el desayuno y, en este sentido, permita ahorrarse sus calorías. A comienzos de 2026 se popularizó en TikTok la costumbre de beber agua caliente al despertar, inspirada en el concepto chino de Yang Sheng (“cultivar la vida”) y en el Ayurveda indio, con el hashtag correspondiente acumulando millones de reproducciones. Ambas tradiciones promueven el consumo de agua tibia o caliente como parte de una rutina preventiva para “activar” el cuerpo tras el descanso nocturno. La diferencia es que hoy la etiqueta relacionada con esta práctica acumula millones de reproducciones, llevando un hábito ancestral a las mañanas modernas. El mensaje viral, sin embargo, suele simplificar y exagerar lo que en realidad es una práctica más simbólica y preventiva que terapéutica. Hasta donde se sabe, al agua caliente en ayunas no acelera el metabolismo de forma significativa, no “desintoxica” (un concepto extravagante que sigue de moda) el cuerpo mejor que el agua natural, no mejora la digestión más que el agua templada y desde luego no garantiza un abdomen plano (si fuera tan fácil como eso, la tasa de sobrepeso y la obesidad no seguirían creciendo año a año).
Todo sobre el agua: te contamos qué pasa según cómo la bebes
Analizamos que hay de verdad en las teorías que circulan en redes sobre cómo tomar agua






