Durante aproximadamente siete años, la infancia y la adolescencia de Laura estuvieron marcadas por el rechazo de los grupos que la rodeaban. Para una persona que se define como sociable y vital, aquella situación tuvo un impacto emocional que continuó después de que terminara el acoso. El miedo a regresar al colegio, la incertidumbre sobre quién podría hacerle daño o hablar mal de ella y la esperanza de que las cosas cambiaran terminaron provocándole ansiedad. Su historia ha llegado al Buzón del bienestar de 20bien, donde los lectores comparten experiencias que pueden servir de apoyo e inspiración a otras personas.Cada jornada estaba condicionada por lo que podía ocurrir al día siguiente. A la decepción y la preocupación se sumaba el temor constante a volver al colegio o al instituto, aunque Laura consiguió conservar una parte de su vida al margen de aquella situación. Siempre disfrutó de los estudios y encontró en ellos un punto de apoyo durante los momentos más complicados. "Por suerte, siempre he disfrutado de los estudios y esto fue un anclaje para mí. Es importante encontrar un pequeño refugio o zona de confort en estos momentos", explica.Aprender a estar solaCon el paso del tiempo, el proceso dejó de depender de que quienes la rodeaban comenzaran a tratarla de otra manera. A través de técnicas, herramientas y pequeñas acciones, Laura empezó a trabajar en la relación consigo misma y a vivir la soledad desde un lugar diferente."El bullying empezó a sanar cuando, a través de técnicas, herramientas y pequeñas acciones, descubrí que no necesitaba a nadie en mi vida, que con tenerme a mí misma me bastaba", recuerda. Aquella forma de sentirse completa en soledad la acompañó después y le permitió rehacer su vida de una manera que considera más saludable, rodeándose de personas que la valoraban y respetaban.La enseñanza principal no fue renunciar a relacionarse con los demás, sino aprender a estar sola sin sentirse incompleta. A partir de ahí pudo construir nuevos vínculos desde una posición diferente y reconocer qué relaciones le hacían bien. "La soledad me ha acompañado a lo largo de mi vida y me permitió rehacer mi vida de manera más saludable y rodearme de personas que me valoraban y respetaban"."La soledad me ha acompañado a lo largo de mi vida y me permitió rehacer mi vida de manera más saludable y rodearme de personas que me valoraban y respetaban""Es posible salir de ahí"Cuando piensa en quienes atraviesan una situación parecida, Laura insiste en que el bullying no es culpa ni responsabilidad de quien lo sufre. Su mensaje se centra en la esperanza, el trabajo personal y la posibilidad de construir una vida diferente después del acoso."Es posible salir de ahí, hay esperanza, y si pones de tu parte hay más posibilidades de salir adelante. El bullying no es culpa o responsabilidad del acosado", señala. También recuerda que el proceso puede exigir tiempo y valor, pero que es posible encontrar entornos y personas donde exista respeto. "Una vida sin bullying y con buenas personas a tu alrededor es posible y te está esperando con los brazos abiertos"."Una vida sin bullying y con buenas personas a tu alrededor es posible y te está esperando con los brazos abiertos"Como Laura, muchas personas han encontrado en un cambio de hábitos, una experiencia vital o un proceso de adaptación una forma de mejorar su bienestar. Si tú también tienes una historia que contar, puedes compartirla a través del Buzón del bienestar de 20bien. Tu testimonio podrá ser publicado en 20minutos para inspirar y ayudar a otras personas.