La pandemia marcó un punto de inflexión en la UE. No solo por evidenciar la fragilidad de los sistemas económicos en un mundo globalizado sino que llevaba al bloque comunitario a acordar una decisión sin precedentes: una emisión de deuda conjunta. Los fondos Next Generation que se articularon como palanca para dar un estímulo a los Estados miembro tras el Covid-19 llega a su recta final. Este mes de agosto llega a su fin el plazo para que los países cumplan los hitos comprometidos con Bruselas para recibir financiación. España está a punto de perder cerca de 1.400 millones de euros.Se trata de la financiación que la Comisión Europea congeló a nuestro país al considerar que había ciertos compromisos de los pagos que se han ido desembolsando que no se han cumplido. En el último tramo, el sexto, el Ejecutivo comunitario retuvo 537 millones de euros al considerar que el Gobierno no cumplió tres hitos: el desarrollo de un sistema de formación profesional bilingüe, proyectos dirigidos a personas vulnerables y emprendedores, y el despliegue de servicios de teleasistencia.

Pero no era la primera vez que Bruselas suspendía financiación a España por no alcanzar positivamente todos los requisitos del plan. Pasó ya con el quinto desembolso. La Comisión Europea congeló a España 1.100 millones de euros por no cumplir varios de sus compromisos. Por un lado, el impuesto al diésel implicó un recorte de 460 millones de euros. El objetivo vinculado a la digitalización de las entidades locales supuso retener 40 millones y la falta de una solución a la temporalidad de los interinos implicó una suspensión de 627 millones de euros.