Santiago Giménez llegó a Portugal para completar su incorporación al FC Porto y reactivar una relación que ha unido al club con el futbol mexicano durante más de una década. El delantero pasará los exámenes médicos antes de firmar su contrato y recibir la presentación oficial. Si logra debutar, se convertirá en el sexto mexicano con participación oficial en el primer equipo de los Dragones y en el primer centrodelantero nacional que lo consiga.
El acuerdo con el Milan contempla un préstamo por una temporada y una opción de compra de 18 millones de euros, además de dos millones en bonos. La cláusula podría adquirir carácter obligatorio si el atacante cumple determinados objetivos, sobre todo aquellos relacionados con sus minutos de juego. La operación le concede al Porto una alternativa para su ataque y le ofrece a Giménez la oportunidad de recuperar continuidad después de una etapa complicada en Italia, marcada por lesiones y una baja producción goleadora.
La conexión mexicana del Porto comenzó a tomar fuerza en 2013, cuando Héctor Herrera y Diego Reyes llegaron al club después de conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Ambos desembarcaron como dos de los principales talentos de su generación, aunque sus trayectorias en Portugal siguieron caminos muy distintos.












