La refinanciación de empresas y familias que se atrasaron en los pagos de sus deudas está en niveles récord, pero la mora volvió a subir en julio después del leve descenso registrado en junio. La irregularidad de los créditos a los hogares aumentó del 12,77% al 12,94%; aunque aumentó levemente la cantidad de deudores, el alza se produjo también porque volvió a caer el saldo total del financiamiento en términos reales. El deterioro amenaza con limitar la recuperación del crédito, una de las herramientas con las que el Gobierno busca reactivar la economía, y ya copó la agenda oficial y opositora.Los datos surgen de un procesamiento de la consultora 1816 sobre la primera base de julio de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu), publicada por el Banco Central (BCRA). La información permite anticipar el Informe sobre Bancos, que recién se conocerá a fines de septiembre.La estimación es preliminar porque la Cendeu recibe actualizaciones, aunque los cálculos de 1816 mostraron un elevado grado de precisión. Durante 2026 el ratio agregado no cambió entre la primera base y el dato definitivo y, para las familias, la diferencia nunca superó 0,1 punto. En junio había estimado 12,77%; el BCRA informó luego 12,8%. El Central también confirmó la baja de la mora agregada, del 7,7% al 7,6%, después de 19 aumentos.La mora privada total pasó del 7,63% al 7,73% y entre las empresas subió del 3,50% al 3,61% durante el mes pasado. Entre los hogares, aumentó en 23 de las 30 principales entidades.El diagnóstico coincide con un relevamiento de Analytica elaborado también sobre la Central de Deudores del BCRA, pero para el sistema financiero ampliado, que incluye a entidades bancarias y no bancarias. Según la consultora, en julio había 21 millones de personas con al menos un crédito y 5,9 millones —el 28,2%— registraban atrasos superiores a 90 días. Además, la mora representaba el 15,7% del monto total financiado, 0,5 puntos porcentuales más que en junio, sobre una deuda acumulada de $96,3 billones. Así, el deterioro no solo alcanzó a una mayor proporción de deudores —0,3 puntos más en un mes—, sino también a una parte creciente del dinero prestado.La capacidad de pago se deterioró a una velocidad todavía mayor. Durante ese mismo período, la cartera irregular de las familias aumentó 349%; la mora de las tarjetas de crédito se multiplicó por más de siete y la correspondiente a los préstamos personales creció 258%. En octubre de 2024, la irregularidad privada era de apenas 1,5%; la de las familias, de 2,5%, y la de las empresas, de 0,7%. Para julio de 2026, esos porcentajes habían trepado a 7,73%, 12,94% y 3,61%, respectivamente. La mora de los hogares más que se quintuplicó en el período.Es importante tener en cuenta que el saldo moroso de los hogares apenas subió en términos reales frente a junio. El ratio aumentó principalmente porque se redujo el saldo total de financiamiento. La irregularidad es una división entre la deuda impaga y el crédito: si el numerador se mantiene, pero el denominador se achica, el porcentaje sube.El movimiento se produjo pese a que las refinanciaciones continuaron creciendo. Las familias ya reestructuraron deudas por $2,6 billones, un récord en décadas, y ese saldo representa el 3,7% de su crédito total. Entre las empresas, las operaciones refinanciadas equivalen al 0,8% del financiamiento y es el nivel más alto en más de quince años.Las refinanciaciones de las familias alcanzaron niveles récord y ya representan el 3,7% de su crédito total; entre las empresas equivalen al 0,8%“Estas refinanciaciones deberían ayudar a que la mora vaya bajando en los próximos meses”, estimó 1816. El efecto no es inmediato porque el BCRA exige que los deudores refinanciados acumulen varios pagos antes de mejorar su clasificación.Christian Buteler, economista, consideró que la morosidad podría estar acercándose a un techo. “Es muy probable que ya estemos cerca de los máximos. Puede haber alguna suba marginal más, pero no a la misma velocidad que antes. Los bancos comenzaron a refinanciar parte de los créditos en mora y frenaron mucho el otorgamiento, al igual que las fintech. Eso debería contribuir a que el indicador primero se estabilice y después empiece a bajar, aunque no espero un desplome”, explicó.El Central considera en mora a quienes acumulan atrasos superiores a 90 días. Una persona con una demora de hasta 180 días debe pagar dos cuotas del crédito refinanciado para salir; quienes arrastran incumplimientos mayores pueden tardar entre cinco y ocho meses.El problema alcanza a 5,9 millones de personas, equivalentes al 28% de los 20,8 millones de individuos que mantienen alguna deuda con entidades financieras o no financieras. En otras palabras, casi tres de cada diez sujetos de crédito están en mora.La mitad de los morosos debe menos de $626.000: el saldo es de $1,5 millones dentro del sistema financiero y de alrededor de $462.000 fuera de los bancos.El alcance llevó la discusión al centro de la política oficial y opositora. El presidente Javier Milei negó que exista una crisis y sostuvo que se trata de relaciones entre privados. Dentro del Gobierno hay quienes creen, en cambio, que el BCRA debería exigir herramientas más claras para que quien toma un préstamo conozca cuánto terminará pagando. En Diputados, 133 opositores reunieron los apoyos para obligar al oficialismo a convocar a la Comisión de Finanzas.La posición oficial, por ahora, es no avanzar con rescates ni nuevas regulaciones. Sin embargo, mientras Milei minimiza la mora, Economía anunció que utilizará hasta $2 billones del FGS de la Anses para fondear hipotecas destinadas a unas 17.000 familias. La decisión muestra la importancia asignada al crédito puertas adentro del equipo económico para reactivar.La deuda tampoco necesita ser millonaria para dejar a una familia en situación irregular: la mitad de los morosos debe menos de $626.000. El monto equivale a unos US$414, pero adquiere otra dimensión frente a los ingresos: según el Indec, en el primer trimestre la mitad de la población que percibía ingresos cobraba hasta $800.000 mensuales.GMA Capital estimó que casi 1,2 millones de votos obtenidos por La Libertad Avanza en 2025 están potencialmente expuestos a la mora; el cálculo supone una distribución homogénea dentro de cada territorio.Aunque los bancos explican el 65% del saldo moroso, hay más personas con créditos irregulares fuera de ellos: 4,2 millones, frente a tres millones en las entidades financieras. En ese segmento, liderado por Tarjeta Naranja y Mercado Pago, la irregularidad llegó al 33,7%, según detalló 1816.“La dificultad para afrontar obligaciones relativamente pequeñas puede ser también una señal de restricciones de ingresos en los hogares”, sostuvo LCG. La consultora advirtió que el problema no representa por ahora un riesgo sistémico, pero sí puede limitar el financiamiento en el corto plazo.La mora argentina, equivalente al 7,7% del crédito privado, es la más alta entre los países relevados por 1816: supera a Ecuador, con 4,5%; Perú, con 4%, y Brasil, con 3,9%. Pero como el sistema financiero local equivale a menos del 14% del PBI, el saldo irregular representa apenas 1,1% del producto. La consultora señaló que esa elevada irregularidad no impide por sí sola que la economía pueda crecer. Pero con casi seis millones de afectados, agregó, la mora se convirtió en “un tema político que hay que tener presente”.GMA Capital ubicó el fenómeno dentro de la “economía del metro cuadrado”. Los salarios privados registrados cayeron 1,8% real en el primer semestre y el ingreso disponible de las familias, luego de los gastos habituales, se redujo cerca de 20% desde 2023. “Con menos margen luego de afrontar los gastos relativamente rígidos, el crédito empieza a funcionar como amortiguador”, definió. Su límite es la mora.La mora volvió a subir en julio porque cayó el financiamiento total a las familias en términos reales, mientras que el saldo irregular prácticamente no varió.La consultora estimó que el problema alcanza potencialmente a cerca de 1,2 millones de los votos obtenidos por La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de 2025, equivalentes al 12,6% del total de la fuerza. Entre el resto de los espacios políticos calculó alrededor de 1,8 millones de votos expuestos, el 13,5% de sus apoyos. La estimación supone una distribución homogénea de la mora entre los votantes de cada fuerza dentro de cada territorio, por lo que refleja una exposición electoral potencial y no un cruce individual entre deudores y preferencias políticas.En agosto, los préstamos personales bancarios se otorgaron a una tasa efectiva promedio de 89,2%, según el BCRA. Fuera de los bancos, 1816 la estimó en alrededor del 244%, antes de sumar comisiones, seguros e impuestos. La inflación interanual fue de 33,8% en julio.La irregularidad comenzó a crecer cuando la desaceleración de la inflación dejó de licuar los préstamos y las tasas se separaron del aumento de los precios. El fenómeno añadió presión al dilema oficial entre contener al dólar y evitar que el costo del dinero enfríe todavía más el crédito.Pero esa apuesta depende de la disposición de los bancos a prestar y de la posibilidad de las familias de asumir nuevas obligaciones. LCG advirtió que el freno puede aparecer por ambos lados: las entidades difícilmente mantendrán la misma agresividad comercial y casi seis millones de personas ya tienen dificultades para asumir otra deuda. Un trabajo de Galicia Research, que hace los estudios para el principal banco privado del país, coincidió en que el deterioro “establece ciertos límites a la velocidad con la que podría expandirse el financiamiento”.La mora no amenaza la estabilidad financiera, pero puede debilitar uno de los motores de la economía. El desafío es que las refinanciaciones permitan salir de la irregularidad antes de que la deuda cierre la puerta al crédito que el Gobierno necesita para reactivar.Comunidad de NegociosActualidad económicaEconomía cotidiana
La mora volvió a subir en julio y las familias refinancian deudas a niveles récord
La irregularidad de los hogares aumentó del 12,77% al 12,94% y ya afecta a 5,9 millones de personas; el saldo refinanciado alcanzó los $2,6 billones, según un informe privado






