Un dron de ataque intermedio FP-2 es lanzado por militares ucranianos en el marco de la invasión rusa, en Kharkiv (REUTERS/Sofiia Gatilova)El secretario general de la ONU, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric, pidieron el pasado martes a los Estados que inicien negociaciones para adoptar un tratado internacional jurídicamente vinculante sobre armas autónomas. Ambos señalaron la Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC), prevista para noviembre en Ginebra, como la oportunidad para dar ese paso.“Estamos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: que las máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como objetivos”, advirtieron Guterres y Spoljaric en una declaración conjunta difundida desde Ginebra.PUBLICIDADEl llamamiento llega tres años después de que ambos formularan un primer pedido conjunto, en 2023, para que los países prohibieran estos sistemas antes de 2026. Ese plazo, fijado entonces por el propio Guterres, vence este año sin que exista todavía ningún tratado específico. Desde entonces, sostienen, la distancia entre el ritmo de la innovación militar y la capacidad de los Estados para regularla se ha ampliado.António Guterres, jefe de la ONUPor sistemas de armas autónomas se entienden aquellos capaces de seleccionar y atacar objetivos mediante inteligencia artificial, sin que un operador humano intervenga en la decisión final de disparar. La ONU y el CICR distinguen estos sistemas de los drones teledirigidos, en los que una persona conserva el control sobre cada ataque.PUBLICIDADEl primer caso documentado de un ataque de este tipo se remonta a marzo de 2020, cuando un panel de expertos de la ONU concluyó que drones turcos Kargu-2 habían “perseguido y atacado remotamente” a combatientes en retirada en Libia, sin conexión entre operador y munición. El fabricante, la empresa STM, ha señalado que esa capacidad de ataque autónomo nunca fue demostrada públicamente por la compañía.La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric Egger (EFE/Martial Trezzini)