España volvió a quedarse a las puertas del título mundial de hockey hierba. La selección de Max Caldas perdió este domingo ante Alemania (0-1), vigente campeona, en una final con cinco penaltis-córner, intensa, cerrada y de enorme exigencia defensiva. Los españoles regresaban 28 años después a una final y perseguían, en el Belfius Hockey Arena de Wavre (Bélgica), un título que espera desde la primera edición del Mundial, disputada en Barcelona en 1971. España había conseguido competir de tú a tú y dominar varios momentos del partido, pero Alemania volvió a imponerse como una selección de élite del hockey hierba cuando Struthoff encontró el gol decisivo. La selección alemana corona así uno de los mejores momentos en el deporte, tras alcanzar su segundo mundial consecutivo y llegar a la sexta final de su historia. Con apenas un minuto y medio de partido, Alemania provocó el primer susto con un penalti-córner defendido con seguridad por Luis Calzado. El portero español, uno de los grandes baluartes en la semifinal ante Países Bajos, volvió a responder cuando el partido apenas había empezado. España aguantó el empuje inicial alemán y fue soltándose con el paso de los minutos, moviendo la bola con mayor seguridad, ganando espacio y equilibrando el partido contra la vigente campeona.La intensidad y la velocidad de las jugadas fue constante y por varios momentos la selección de Max Caldas dominó. La presión aumentó y el equipo español terminó teniendo ligeramente más posesión (51%), pero le faltó concretar ese dominio en gol. No aprovechó ninguno de los cuatro penaltis-córner de los que dispuso durante la final. También dejó escapar una de sus oportunidades más claras en el tercer cuarto, cuando un lanzamiento de Cunill encontró a Basterra frente a la portería, pero el delantero no acertó a rematar. Alemania necesitó bastante menos. Después de pasar buena parte del tercer cuarto contenida por la presión española, encontró el gol en los minutos finales y rompió un partido que hasta entonces había vivido en equilibrio.En la segunda fase del Mundial, España y Alemania ya se habían enfrentado y con dos goles de José Basterra, el equipo español dio la vuelta al partido (2-1). El historial, sin embargo, siempre pesó mucho más al otro lado. Alemania ya había derrotado España en dos de sus mejores torneos de este siglo. Primero en el Mundial de 2006, cuando la eliminó en semifinales; España acabó con el bronce. Dos años después, los dos equipos volvieron a encontrarse en Pekín 2008, esta vez en la final olímpica: Alemania ganó el oro y España se quedó con la plata. La era CaldasEspaña llegaba a esta final después de varios años recuperando terreno bajo la dirección de Max Caldas. El entrenador argentino, una gran esperanza para el hockey hierba español, fue elegido por la Federación Internacional como mejor entrenador masculino del mundo en 2025 y está profundamente vinculado a la escuela neerlandesa, donde desarrolló buena parte de su carrera también como jugador.Antes de asumir el mando de la selección en 2021, dirigió a los dos combinados de Países Bajos: con el femenino fue campeón olímpico en Londres 2012 y mundial en 2014; al frente del masculino conquistó tres Europeos. Su llegada a España fue una apuesta por transformar la metodología de trabajo, la disciplina y, sobre todo, la mentalidad competitiva de una selección que siempre ha calificado de muy talentosa. Caldas ha insistido desde su llegada en ampliar esa base y rejuvenecer el equipo pensando en ciclos largos. “Misma juventud, más experiencia”, la fórmula de Caldas. Los resultados han tardado en convertirse en medallas: el cuarto puesto de París, los dos podios de 2025 y la actual plata ha vuelto a poner España en lo alto del cajón. Volver a jugar una final contra los alemanes suponía un reto a nível de las grandes estrellas. Vigente campeona mundial, los atletas alemanes cuentan con una estructura y una tradición competitiva que la mantienen durante décadas entre las principales potencias del hockey.En el primer Mundial, en Barcelona 1971, el título se escapó ante Pakistán por un penalti-córner. En Utrecht 1998, volvió a quedarse a las puertas con un gol de oro de Países Bajos en la prórroga. Tuvieron que pasar otros 28 años para que España regresara a una final mundialista. Y, en su tercera oportunidad, el oro volvió a escaparse.