Es una hermosa villa situada al noroeste de la provincia de Zamora y asentada a los pies de la Sierra de la Culebra. Con un censo de población que ronda actualmente los cuatrocientos habitantes, Villardeciervos destaca históricamente como uno de los pueblos mejor conservados de todo el territorio. Su sobresaliente casco urbano fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico y su espectacular entorno natural se define por la presencia de bosques autóctonos de robles, robles negros o marojos y majestuosos castaños, que configuran un paisaje de enorme valor ecológico a las faldas del sistema montañoso.
La andadura histórica de este municipio se remonta al lejano siglo XII antes de nuestra era, un extenso periodo asociado a la paulatina difusión de la metalurgia del hierro para la fabricación de herramientas, útiles y armas. Los primeros pobladores prerromanos de la zona, que no superaban los cien habitantes, se establecieron en el escarpado promontorio conocido como la Peña del Castro, una gran elevación de unos 170 metros sobre el núcleo actual. En este singular enclave histórico, los habitantes construían viviendas circulares protegidas por zócalos de piedra y techumbres de ramaje, rodeadas por una sólida muralla de bloques de cuarcita. Su subsistencia diaria durante centurias se basó en la ganadería, la agricultura de subsistencia, la pesca, la recolección y la actividad minera, cuyos vestigios aún perviven hoy en las escorias del Puente de las Fraguas.







