Mientras Estados Unidos no puede salir de Irán ni tampoco desata el nudo entre Ucrania y Rusia, el presidente Donald Trump decidió desbloquear un frente inesperado: Corea del Norte, el régimen autocrático dirigido por Kim Jong-un. Pero no para amenazarlo, como suele hacer cuando algo le molesta, sino para pedirle una reunión y ofrecerle, de nuevo, una rama de olivo. Y, de paso, incomodar a Corea del Sur, uno de los aliados más incondicionales de Washington en el Asia oriental.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.