A la una y cuarto de la tarde de ese 30 de agosto de 1960, el distrito de Lince vivía una jornada de profunda emoción espiritual con la bendición de su primer templo parroquial dedicado a la Patrona de América, Santa Rosa de Lima. La solemne ceremonia, marcada por la presencia eclesiástica y el fervor de miles de linceños, entrelazó sus campanas con el gran hito vial de Lima, el “Puente Santa Rosa” que, horas más tarde, ya en la noche, coronaría la misma fecha histórica a la luz de sus potentes reflectores.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.