NACIÓN

| 30-08-26 | 04:22 |

Sharon Mercado

Camila, Ernesto y Javier, forman parte de los 50 niños y niñas que buscan activamente a sus madres y padres desaparecidos en Sinaloa. Además de participar en marchas anuales para exigir la localización con vida de sus familiares, también lo hacen para visibilizar los casos de desapariciones de infancias y adolescencias en México y hasta aprenden a identificar restos óseos humanos de los de animales.

“Ellos son los que cuestionan, los que preguntan, los que piden, los que suplican que regresen familiares. Da tristeza porque su niñez se vio cortada, les quitaron sus sueños de que su padre, su hermano, su tío estén al lado de ellos. Tienen que madurar más rápido de lo que les corresponde, muchas veces dejan el juego por irse a la búsqueda”, relata María Isabel Cruz.