El peronismo empezó a hacer cuentas. Y en cuatro provincias –Chaco, San Juan, Santa Fe y Chubut– la dirigencia nacional y territorial mira 2027 con optimismo. El diagnóstico es compartido: la imagen del Gobierno nacional se erosiona y esa caída arrastra, aunque con matices, a los gobernadores que tienen atada su suerte a la Casa Rosada. En Chaco no hay dudas sobre el desdoblamiento: la Constitución provincial lo garantiza en el inciso 7 del artículo 90, y Leandro Zdero ya confirmó que se respetará. Lo que sí genera movimiento en el peronismo es que el Senador Jorge Capitanich avisó que no buscará un cuarto mandato. Sin embargo, en Buenos Aires y con encuestas en la mano, todavía no se resignan a perderlo como candidato. Desde la derrota de 2023 el PJ chaqueño viene reconstruyéndose, y la aritmética ayuda: sumados, Chaco Merece Más y Primero Chaco sacaron en 2025 casi los mismos votos que la alianza que el gobernador Leandro Zdero armó entre radicales y libertarios. Ese acuerdo con LLA es hoy, dicen en el PJ, el que empieza a jugarle en contra al oficialismo local y le da más chances al peronismo: “La imagen de Milei se cae a pedazos en Chaco y arrastra aunque más lento a la del gobierno provincial”. Pero advierten: en 2025 hubo dos sellos peronistas, para el próximo año deben estar unidos.
El PJ afila el lápiz: cuatro provincias para ir unidos y aprovechar el desgaste de Milei
El peronismo se entusiasma con la posibilidad de recuperar terreno en provincias como Chaco, San Juan, Santa Fe y Chubut. Para conseguirlo, sin embargo, sabe que deberá llegar a las elecciones con la mayor unidad posible y evitar fracturas internas que terminen debilitando su oferta. En algunos distritos, las alianzas que los gobernadores tejieron con la Casa Rosada ya no parecen garantizarles una victoria y hasta podrían convertirse en un lastre electoral.








