¿Qué pasa cuando un grupo de jóvenes con currículos brillantes compite por una misma oportunidad profesional? De esa premisa parte Una oferta que hace latir el corazón (en mandarín, 令人心动的offer), una suerte de Operación Triunfo o Factor X del mercado laboral chino en la que los concursantes se disputan un puesto de trabajo. El programa reúne a universitarios y recién graduados formados en algunas de las instituciones más prestigiosas de China y del extranjero que, durante un mes, hacen prácticas bajo la tutela de expertos, mientras un panel de comentaristas analiza desde un plató sus aciertos, errores y progresos.El formato, inspirado en el surcoreano Good People, permite asomarse a las inseguridades de una generación educada para destacar y obsesionada con demostrar que está a la altura. En su séptima temporada, emitida el pasado otoño, la competición se trasladó al canal Dragon TV, perteneciente al Grupo de Medios de Shanghái (SMG, por sus siglas en inglés), uno de los grandes conglomerados audiovisuales estatales. Esa edición empieza con 10 aspirantes a presentadores: dos quedan eliminados en la prueba preliminar y los ocho restantes pasan 30 días conviviendo y poniendo en práctica sus habilidades comunicativas en la redacción de la cadena shanghainesa. Los concursantes tienen que buscar temas, localizar fuentes, contrastar información, escribir guiones, entrevistar, informar desde la calle y enfrentarse a emisiones en directo. A lo largo de ocho pruebas, sus experiencias muestran a los espectadores la parte menos visible de un trabajo que comienza mucho antes de que se encienda el piloto rojo. La tensión llega sazonada con todos los ingredientes de un concurso de talentos: música de suspense, primeros planos, manos que tiemblan, lágrimas, abrazos, rivalidades y confesiones a cámara. A diferencia de otros realities, el público no vota ni hay eliminaciones durante el desarrollo de la temporada. Cada tarea otorga puntos y solo quienes alcanzan los 100 pasan a la entrevista final, en la que se decide qué candidato recibe una oferta para incorporarse a Dragon TV. Desde su estreno en 2019, el programa había dedicado cuatro temporadas a abogados y solo había abandonado los bufetes en dos ocasiones, para seguir a médicos y a arquitectos. Pero el regreso al derecho durante dos ediciones consecutivas había vuelto el formato más previsible y la fórmula comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Para renovarla, la productora del programa, Tencent Video, una de las principales plataformas de entretenimiento de China, incorporó en 2025 como coproductora a Dragon TV, que abrió sus puertas y puso a caras conocidas al frente de la formación, como la veterana entrevistadora Chen Luyu. Desde el plató, la antigua presentadora de la televisión nacional CCTV Zhang Quanling y el experto en debates Chen Ming aportan los comentarios más sustanciosos, que funcionan también como pequeñas lecciones del oficio, mientras que cómicos y personalidades salidas de internet aportan el toque más fresco. La apuesta por el cambio de sector demostró ser un éxito digital: la séptima temporada encabezó durante 56 días consecutivos en Weibo (el X chino) dos de las clasificaciones de popularidad de programas de variedades y acumuló más de 1.200 apariciones en las listas de tendencias de esa red social. Además, el foro dedicado al concurso en Tencent Video superó las cuatro millones de publicaciones, el mayor registro alcanzado por un programa de entretenimiento de la plataforma en todo 2025. Parte de ese interés renovado reside en la propia figura del presentador, en un momento en el que las fronteras del oficio se han vuelto borrosas, con cientos de influencers hablando a diario ante audiencias millonarias y la inteligencia artificial escribiendo guiones, locutando e incluso presentando noticias. Un análisis del diario shanghainés Wenhui Bao, reproducido por la agencia estatal Xinhua, presenta esta edición como la reivindicación de una profesión cuya supervivencia ya no puede darse por sentada.Quienes aspiran a ocupar ese espacio en el programa no llegan precisamente faltos de credenciales. Por ejemplo, Li Yujia fue la primera de su promoción en la Universidad de Comunicación de China; Pang Zheng obtuvo el mismo puesto en la Academia de Teatro de Shanghái; Wang Yu estudió en Cambridge y Wang Yunlin ya había trabajado como presentadora en la televisión de Cantón. Pero esos méritos, pronto se convierten en otra fuente de presión. “¿Es acaso ese primer puesto que antes me dio la gloria mis grilletes?”, se pregunta Li en un episodio. “Ya eres excelente, no seas tan exigente contigo”, trata de tranquilizarla la mentora Chen Chen. Y es que el verdadero argumento del programa aparece cuando los concursantes, jóvenes que han estado acostumbrados a destacar, entran en un espacio donde cada fallo alimenta la comparación y cada elogio de un tutor eleva la presión. La mecánica remite al popular término chino neijuan (内卷), que se utiliza para describir una espiral en la que, ante la escasez de oportunidades, todos se ven obligados a esforzarse cada vez más para no quedarse atrás. El resultado es un círculo vicioso de exigencia que intensifica la competencia sin producir verdaderos progresos. En español, podría compararse con la idea de una “carrera de ratas”.Reflejo de la ansiedad y frustraciónDe hecho, desde sus primeras temporadas, algunos espectadores han rebautizado el concurso como Una oferta que te hace sentir inferior, abrumados ante la acumulación de títulos, premios y experiencias de los participantes. Uno de los momentos más comentados de la temporada fue la eliminación antes de iniciar las prácticas de una egresada de Tsinghua, la universidad más prestigiosa de China. Aunque, según datos de la cadena, la mayor parte de la audiencia está formada por jóvenes con estudios superiores, en las redes no han faltado quienes reclaman una edición “protagonizada por gente corriente”. El éxito del formato encierra así una paradoja: ¿por qué una generación cansada de competir dedica su tiempo libre a observar cómo otros se disputan un empleo? Algunos internautas responden que el concurso refleja la ansiedad y frustración que ellos mismos sienten, pero, al mismo tiempo, ofrece cierto consuelo: en la pantalla, al menos, los errores reciben una explicación y el talento, la disciplina y la perseverancia terminan siendo reconocidos.
El programa chino en el que el premio es un puesto de trabajo
El formato ‘Una oferta que hace latir el corazón’, que estrenará octava temporada en otoño, convierte la competencia por un empleo en espectáculo y retrata las inseguridades de una generación agotada por la comparación y la exigencia








